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viernes, 10 de marzo de 2017



El origen del mundo es uno solo y todos nosotros tenemos en nuestra memoria astral y ancestral los mismos principios e inquietudes, sin importar las creencias o convicciones.

Todos los seres humanos tenemos una intuición y una memoria que siempre apuntan a la verdad, y es por esta razón que, en algún punto de nuestra vida, nos hemos cuestionado o nos cuestionaremos cosas como: ¿solo hay una vida?, ¿qué sigue después de la muerte?, ¿hay libre albedrío?, ¿existen los extraterrestres?, ¿hay varias dimensiones o solo esta, física?, ¿quién lo dice?, ¿qué se ha hablado de otras dimensiones?, ¿quién lo ha dicho?, ¿expertos o empíricos?, ¿expertos en qué?, ¿quién ha determinado quienes son los expertos?

Así como las anteriores hay muchas preguntas que se cuestionan sobre la existencia, la muerte, la vida, la reencarnación, la misión del ser, la espiritualidad y las religiones. Todo esto es sumamente valioso, pues nos acerca a la verdad, pero es entonces que debemos mirar hacia el pasado y observar los miles de coincidencias que existen entre la espiritualidad y la ciencia, y entender que muchas de las preguntas ya tienen respuesta.

Si observamos, por ejemplo, los libros sagrados, vemos que entre ellos existen un sinnúmero de similitudes, y es que ninguno es copia del otro, sino que forman parte de la memoria colectiva increíble a la que estamos conectados todos los seres humanos, así algunos aspectos sean desconocidos para nuestra civilización moderna.

Un ejemplo maravilloso son los relatos y estudios de los hermanos Jacob y Wilhelm Grimm, famosos por cuentos tan bellos como ‘La bella durmiente’, ‘Cenicienta’, ‘Blanca Nieves’ y ‘Hansel y Gretel’. Ellos no solo fueron espléndidos autores, sino grandes estudiosos de la lengua alemana, del saber antiguo y del origen del conocimiento de las civilizaciones; eran, además, expertos en la Edda antigua y tradujeron de manera sorprendente los textos casi rúnicos de Noruega y Finlandia. Existe un libro magnífico de estos hermanos que nunca salió a la luz, por su contenido absolutamente escandaloso para la época, en el que relata el origen divino de las lenguas, que estaba fundamentado en el conocimiento que ambos tenían sobre los Ases, los Vánen, las tierras misteriosas polares y sobre los seres de la “Luz verde del alba”.

Los hermanos Grimm fueron unos sabios sin iguales, expertos en las lenguas muertas y en las antiguas; sabían leer en nórdico y entendían a la perfección las viejas runas de línea, que se leían como una clave. Ellos comprendían estas letras tan complejas, que sin duda son el origen del céltico, del rúnico, del persa, de las lenguas hindúes y de los más recientes hebreo y griego.

Los hermanos conocían las sagas más antiguas, como las de Gongú y de Egils, historias atlantes que se ha confundido y tergiversado con el pasar del tiempo. Muchos las han considerado como solo textos poéticos o míticos, pero pocas personas, como los Grimm, Tolkien o Perrault, genuinamente se han puesto en la labor de mirar su misterio y entender de ellas el origen de las civilizaciones más antiguas.

Una de estas enigmáticas civilizaciones es la sumeria, que existió en lo que hoy es Irán e Irak, cerca de los ríos Tigris y Éufrates, y que, al día de hoy, sigue generando inquietudes. No se sabe en qué momento apareció realmente, unos dicen que hace seis mil años, pero sigue siendo incierto. Lo curioso es que hay registros de sumerios y acadios mucho tiempo antes, a veces como rivales, otras, como hermanos. Otro gran misterio de estas culturas es que hace cuatro mil años se esfumaron, sin razón aparente, pero muchos historiadores han dicho que se debió a una guerra enorme con armas de destrucción masiva, como las que se encuentran hoy.

A pesar de no dejar rastro en la Tierra, sí quedaron consignadas grandes calamidades en las escrituras cuneiformes de Sumer, donde se habla de grandes tormentas en el cielo, de vientos malignos y calores volcánicos, muertes de pueblos enteros y destrucción de las casas; de contaminación de aguas, tanto, que hasta los “seres grandes” se elevaron al cielo, pues a ellos también les resultaba imposible contener la tragedia.

Son famosas las tablillas en cuneiforme de los “Lamentos”; las tablillas de Uruk, la de Eridú y Nippur dicen lo mismo y hablan de la Gran Señora de las Ciudades, de Ninki, la Gran rectora, que se elevó en los aires, angustiada, y abandonó sus ciudades a bordo de su disco solar, tan puro, que no podía tocar la Tierra. Estas mismas tablillas hablan de las grandes explosiones, de los discos solares que recogieron, evacuaron y guiaron a pueblos enteros a otras llanuras, a Oriente, hacia la tierra de “los hijos de los azules”, que probablemente se refiera a los hindúes.

Algunas tablillas hablan de lluvias radioactivas, de guerras de gigantes y de ángeles, de gente venida del espacio. Lo cierto es que los zigurats y las ciudades aparecen devastadas, pero hay en el templo de Marduk otras crónicas de seres mágicos y sabios “que no morían”, los llamados “sabios de la Corte de Enlil”, que nunca bajaban del cielo. Se nombra también a los hijos de Enlil, los Ebla, que eran el puente entre la Tierra y el cielo, eran luces mejoradas que podían recibir a las almas caminantes de Inanna o de la Madre Cósmica, de la forma de las estrellas.

Eso es Sumeria, el origen de mucho de lo que hoy existe, la civilización madre de los hebreos, posiblemente, los padres de la Cábala, los padres de los griegos y de las culturas latinas. Hoy, sigue siendo un gran enigma de nuestra historia.



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miércoles, 8 de marzo de 2017



En una fecha como esta, el Día de la Mujer, escuchamos por doquier una cantidad de juicios: que es una sinvergüenza, que es infiel, que se deja maltratar; pero también oímos conceptos sobre la igualdad, la liberación y la independencia.

Es muy usual ver cómo todos estos conceptos suelen ser extremistas y tienden a poner a la mujer en un papel único de servicios, oficios generales o guardería. Pero, si ahondamos genuinamente, podemos entender que solo existe una respuesta frente a la pregunta sobre cuál es el papel de la mujer en la civilización actual: la mujer ocupa la mitad de la población, tiene la misma importancia que el hombre y está muy equivocado quien se atreva a dudarlo. Es una realidad evidente.

Desafortunadamente para todos nosotros, su papel se ha disminuido en la historia, el hombre ha abarcado el protagonismo, dejando a la mujer trabajando tras bambalinas; pero esto ha ido cambiando.

Ahora bien, no podemos negar que existen diferencias entre hombre y mujer, claro que las hay; evidentemente, no somos idénticos, tenemos desigualdades tan profundas, que se ven reflejadas tanto en lo social como en lo espiritual. Pero esto no es malo, ni habla más o menos de uno u otro.

La mujer es la casa, el útero, la maloca, el templo, el hogar de calor y de fuego; la mujer es la cavidad, la cueva donde se gesta lo nuevo. Su misión, desde el profundo significado de los símbolos, es la preservación y el cuidado de la vida.

La mujer es la raíz que crea el hogar, es la que lo une y aglutina; es la base ética, respaldo y compañía de los hijos; la que todos los días trabaja por generar un ambiente de seguridad y cariño. Por estas, y por otras mil razones, es que la madre es una parte trascendental del hogar.

Lo anterior no debe suponer que, por tener la mujer esa misión, quiera decir que es descerebrada o inútil, todo lo contrario: la mujer puede ser una excelente profesional, sin importar el campo. De hecho, en la actualidad, el ser humano con mayor coeficiente intelectual es una mujer y deja muy lejos al hombre que le sigue en posición. Es importante recalcar esta curiosidad, pues, en la era de Piscis la mujer fue considerada como menos inteligente y relegada al plano doméstico. Aun ahora, en la época de Acuario, quedan algunos vestigios de esta mentalidad.

¿Es buena la liberación femenina?
Este es un concepto que, bien entendido, es maravilloso, pero que, mal manejado, se vuelve absolutamente destructivo. Es realmente positivo que una mujer pueda ser todo lo que quiere, profesional y afectivamente, pero esto no se debe confundir con actitudes como la infidelidad o el abandono del hogar. Ningún concepto de libertad permite la posibilidad de hacerles ese daño a una pareja o a los hijos.

Esta equivocación sucede mucho cuando se confunde el amor con la actitud de sacrificio absoluto y maltratador. Una cosa es una madre que, con amor, cuide y ordene el hogar en la cotidianidad, pero otra muy distinta es la figura de una madre con la carga del oficio y el aseo vitalicios, en los que relegue sus sueños y deseos por un marido que la maltrate física y emocionalmente, o por unos hijos que la humillen por su labor en el hogar.

Históricamente, la mujer ha sido relegada y disminuida en todos los ámbitos de su vida: en su inteligencia, pues siempre ha sido considerada menos capaz; en su sexualidad, porque siempre ha estado en pos de los deseos del hombre; en su espiritualidad, debido a que siempre ha pasado a un segundo plano; y en su libertad laboral, dado que suele tener menos oportunidades o un salario inequitativo. Esto tiene que cambiar.

Colombia es un país de ejemplo, ya que tiene incontables mujeres responsables, inteligentes y trabajadoras que hacen su vida para mantener un hogar con amor y maestría.

La mujer es la representación de la pureza y debe liberarse del maltrato, de la injusticia y del menosprecio; pero nunca de sus dones espirituales o de su misión encomendada.




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martes, 7 de marzo de 2017





Las corrientes espirituales son muchas y son incontables las tendencias y los aspectos que han resultado de cada trabajo espiritual. Por ejemplo, existe el método contemplativo, practicado por monjas y monjes, por budistas, brahmanes y hasta por pieles rojas; es el seguimiento pasivo de la fuerza espiritual interior; es la comunicación con el átman por medio de la contemplación interior. Este método es bellísimo, pero requiere años de paciencia y experiencia; es un proceso tan lento, que muy pocos alcanzan a desarrollarlo.

Otro método maravilloso y casi mágico es la compenetración con la naturaleza, practicado por los muinanes, los coguis, por algunos tibetanos y chamanes mexicanos, y también por muchas etnias del Amazonas. En este método los chamanes vibran en espíritu con toda la naturaleza, con la energía de la Tierra: en ese momento el chamán es árbol, es mico y guacamaya; es planta, tierra e insecto. En este instante de absoluta conexión, el chamán es el deva del río, el hada del lago, el alma de la selva y del desierto; pero también es espíritu de quienes lo rodean y de quienes están al otro lado del planeta. Este proceso es un ciclo cerrado en el que el amor es la única ley y verdad; es un método completo y complejo que requiere el absoluto sacrificio de toda la vida y la disposición de la mente al aprendizaje, al despertar de la sensibilidad, para llegar así a esta unificación absoluta.

Otra gran corriente es la del vacío, practicada por hinduistas, budistas zen, tantristas, yoguis y pieles rojas. Se trata de despejar la mente del ruido y del caos en busca de observar únicamente la luz y así llegar a la iluminación. Muchos han malinterpretado este método, tildando a sus practicantes de ateos o antirreligiosos, pero esto no es cierto, su meta es despejar tanto la mente, que lo único que quede sea la voz del Átman interior, sin distorsiones ni interferencias. Es un trabajo complejo y muy interno, profundamente espiritual. Las almas que se entrenan en este método son fuertes, amorosas y veraces, como lo fueron Buda, nuestro señor Jesucristo y tantos otros maestros que han divulgado el conocimiento de la evolución.

Una de las tendencias más utilizadas es el yoga, practicado por millones de personas alrededor del mundo, pero principalmente en India, China y Japón. Es una ciencia vieja y efectiva, que probablemente nació de las instrucciones de los vedas y los upanishads; tiene un origen remoto, que está más allá de la Tierra.

Existen varios tipos de yoga, entre ellos se encuentran:

  • Bakti yoga: es el yoga devocional.
  • Tantra yoga: es el energético.
  • Kriya yoga: es el de los mantras profundos y de la mirada interior.
  • Sutra yoga: es el de las verdades del universo, divulgado por Patan-jali, uno de los grandes yoguis del mundo.
  • Hatna yoga: conocido también como el yoga de la gimnasia, es el más popular en Occidente. Puede también llamarse Asana yoga.

Cualquiera de los yogas anteriores puede desarrollar por completo la mente y el ser de cualquier persona, pero debemos entender que el yoga no es toda esa superchería que es tan popular en Europa y América; no es solamente sentarse en posiciones complicadas, juntar los dedos y decir “Ohm”. No, el yoga es riguroso y su practicante debe tener pleno convencimiento de lo que está haciendo y estar seguro de que nace del alma.

De estas grandes corrientes o tendencias espirituales han salido los guías y santos, maestros, santones, chamanes, filósofos, etc., inspirados por el mismo objetivo, que, resumido en dos palabras sería: “evolución y conciencia”. En esta filosofía nacen los conocimientos, las sabidurías, las reglas evolutivas, los procedimientos espirituales de toda índole y, a la vez, es el común denominador de todo; es lo que hace que sean posibles las coincidencias entre Jesús, Lao Tse, Mahoma, Rama Krishna y Agustín de Hipona.



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lunes, 6 de marzo de 2017




Hablar de los elementales no es tarea fácil, pues hay mucho escepticismo frente a todo lo que pertenece a otro estado de conciencia. Lo curioso es que durante toda nuestra historia las diferentes mitologías y todos los libros sagrados han nombrado a los elementales, dándoles otros nombres, pero siempre refiriéndose a las mismas entidades: las almas o espíritus de los elementos.

Muchas veces la gente se confunde y limita la existencia de los elementales a las plantas, pero estos seres van mucho más allá, todos los elementos tienen formas elementales, hasta los más sutiles tiene sus almas elementales en la quinta dimensión.

Este es un tema real, que no se puede tomar a la ligera hablando solo de haditas y gnomos. Y es que el ser humano se ha olvidado de muchas verdades, ha perdido su clarividencia y su poder de ver lo que existe en otras dimensiones.

El primero que usó el término “elementales” fue el gran médico y alquimista Paracelso, hace casi quinientos años. Hijo de padre médico y alquimista, y de madre clarividente, fue formado dentro de la espiritualidad y la ciencia; la medicina de hoy le debe mucho a su sabiduría. En sus estudios espirituales mencionaba a las hadas, a los gnomos y a “gente menuda” como los elementales. Él mismo decía: “Digo que son elementales, pero ya han sido mencionados de otra forma”. Como era médico y alquimista, se refería casi exclusivamente a los elementales de las plantas y a los de la tierra, pero recordemos que todos los elementos tienen sus elementales, lo que ocurre es que no tienen la misma duración. Paracelso bautizó muchos elementales con nombres prestados de las mitologías y sus estudios son aún hoy una base de análisis en Alemania y muchos otros países europeos.

De los elementales existen muchas preguntas y las más usuales son acerca de sus formas humanoides o tamaños visuales, pero también existe mucha incertidumbre, porque el ser humano tiende a negar la existencia de aquello que no ve o no entiende, pero esto es solo nuestra incapacidad de ver otros mundos, más no niega en sí la existencia de estas entidades.

Unos de los elementales más comunes son las sílfides o silfos, nombrados así por Paracelso, que son los elementales del aire. Sus existencias son pasajeras, pueden durar desde instantes hasta algunos días, pero lo curioso es la cantidad de avistamientos que han tenido. Donde más aparecen es sobre las nubes, en zonas altísimas de la atmósfera; al momento de una tormenta aparecen momentáneamente como una figura luminosa, a consecuencia se producen los rayos, seguidos por el sonido del trueno. El fenómeno desaparece rápidamente, pero su aparición no solo ha sido vista por científicos, pilotos y personas que trabajan en la aeronáutica, sino que también ha sido fotografiado numerosas veces. Tan recurrente es el fenómeno, que los científicos y meteorólogos los conocen como “duende de las tormentas”.

El premio Nobel de Física, Charles Winston, habló con mucho ahínco sobre estas apariciones, lamentablemente, murió sin poder ver las fotografías de avanzada que se dan hoy. Las primeras imágenes de calidad se tomaron por accidente cuando en Estados Unidos se hacía un seguimiento a la trayectoria de un misil experimental y, desde entonces, se han venido tomando maravillosas fotografías de este fenómeno que no dura más de una milésima de segundo.



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jueves, 2 de marzo de 2017



Todos hablan del apocalipsis, de la gran guerra, de la violencia y del fin de los tiempos, pero nadie discute acerca de cuál es la gran causa de todo este terror actual y futuro.

¿Cuál es el origen del horror y la violencia?
Su origen es la “gran bestia”, que en realidad es la “bestia mental”: la mente es la que genera la violencia y el fanatismo, es la que siembra la muerte y el horror en nuestra humanidad; es la que se apega a las ideas, a las propiedades y a los falsos ideales. El conjunto de los miles de millones de mentes conforma la “gran bestia apocalíptica”. Cada vez que decimos “yo quiero”, “a mí”, “yo opino” o “a mí me gusta” no estamos hablando de la esencia de nuestro ser, sino desde nuestro ego. Cuando escuchamos: “yo opino que esto se debe hacer de tal forma” o “ustedes no piensan y no quiero pensar por ustedes”, son las frases de los grandes ideólogos de la “bestia mental”.

Si pensamos en almas grandiosas, como Jesús, y consideramos cuál sería su respuesta frente a la guerra, la violencia y la muerte de tantos inocentes, podemos afirmar con certeza que su postura sería de rechazo absoluto y de reafirmación sobre la no violencia, igual que Gandhi.

Entonces, ¿de qué forma se puede erradicar el problema de la violencia? Simplemente, atacando el origen, y el origen de la violencia es la mente. La clave es tan simple, que la mente no la comprende; es tan sencilla, que la mente la pasa por alto.

La clave está en tres palabras:

  • Conciencia: el despertar, es inaplazable; ver, darse cuenta, mirar más allá, alcanzar la verdad, soñar con ella. El despertar de la conciencia es el pilar mayor de la evolución.
  • Amor: el “ahimsha”, la no violencia, la tolerancia; hablar, llegar a entender; ser por un instante el otro. Recordemos ‘La historia interminable’, del alemán Michael Ende: solo la fusión de las ideas y el amor pueden salvarnos.
  • Ánimo: no decaer, no dejar de tener fe; ser siempre optimistas; creer en el progreso, en la vida, en la solución, en la naturaleza; no dejarnos apabullar por la tristeza ni por la desesperanza.

Lograr esto no es imposible; pero sí se requiere ser firmes, disciplinados y, en algunos casos, duros y rigurosos, y, sobre todo, siempre abogar y practicar la no violencia: el “ahimsha”.


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martes, 21 de febrero de 2017




En nuestra historia, nos hemos encontrado varias veces con objetos maravillosos y sorprendentes que, simplemente, no encajan en el sistema establecido de fechas e inventos. Aquellos que, por la inusual incertidumbre que nos producen, se convierten en curiosidades de museos y en la piedra en el zapato de la ciencia. Y es que, si nos imaginamos algo altamente sofisticado, que data de muchos años antes de la Edad de Piedra, nos ponemos a pensar cómo es posible.

En Nueva Delhi y Bangalore encontramos unos de estos maravillosos objetos. Se trata de columnas de acero purísimo, que han sido talladas en diversas ocasiones, se destacan por su datación, que podría considerarse absurda y, sobre todo, sorprenden porque no presentan ni el mínimo rastro de óxido. Misteriosamente, están hechas de hierro, pero tienen un elemento antioxidante en su aleación que aún no ha podido definir la ciencia.

Estas reliquias resultan aún más impactantes si consideramos que apenas hace unos 200 años que nuestra humanidad logró la extracción y purificación del aluminio y escasamente unas décadas desde que logró la purificación del durísimo platino, gracias a hornos de alto punto de fusión. Lo curioso de todo esto es que en Tiahuanaco se encontraron también objetos de platino, cobre y aluminio puros, descubrimiento que en su momento fue un escándalo, pero que se ha ido olvidando con los años.

En China hubo un caso parecido que aún hoy genera asombro: en los años cincuenta, durante la construcción de una escuela, un grupo de obreros encontró la tumba de un guerrero del año 300 d.C., quien tenía como adorno un cinturón de aluminio puro, con un diseño casi moderno. La ciencia de ese entonces se escandalizó y aseveró que tal vez había sido dejado en tiempos más modernos, pero lo maravilloso es que la tumba estaba intacta, nunca había sido saqueada. Además, las pruebas de carbono constataron que tanto la tumba y todos sus objetos, incluyendo el cinturón, databan de más de 1.600 años atrás.

Entonces nos preguntamos: ¿cómo puede existir un cinturón de aluminio puro, cuando la purificación del aluminio es tan moderna?, ¿cómo contradecir el estudio de fechas que realizó la universidad de Nanjing? Aluminio puro solamente se pudo extraer en la exposición universal de París en 1885, toda una novedad para esa época. ¿Cómo entender que existe un objeto que no corresponde con esta realidad?

Estos son apenas algunos de los enigmas que abundan en nuestra historia.




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lunes, 20 de febrero de 2017




Mucho se ha dicho de las apariciones de la Virgen de Fátima, del tercer secreto de Lucía y de lo que ocurrió realmente ese día.

Hace unos años falleció Lucía, la única sobreviviente de los niños de Fátima, pues sus primos murieron poco después del milagro. En ese entonces, ella pertenecía a una familia común, pero ¿cómo llegó a convertirse en religiosa?, ¿cuáles son las dos verdades de las que comúnmente se habla de las apariciones de la Virgen? y ¿cuál es el tercer secreto?

El día de la aparición de la Virgen en Fátima
En Fátima, Portugal, tres niños campesinos, inocentes y libres de la contaminación del diario vivir, se encontraban haciendo sus oficios. Lucía, Jacinta y Francisco cuidaban su ganado cuando vieron un relámpago increíble, más brillante y sorprendente del que jamás hubieran visto. Un evento absolutamente maravilloso, más, cuando el cielo se encontraba despejado y libre de tormentas. Cuando se dieron la vuelta, los tres niños vislumbraron, sobre un árbol de encina, a una señora bellísima, vestida de blanco puro, que les dijo que venía del cielo y que esperaba verlos de vuelta el siguiente mes, el día 13. Les dijo otras cosas, pero ellos nunca las revelaron. Al siguiente mes, cuando volvieron a presenciar la aparición de la Virgen, les contó otros tres secretos y les pidió asistir nuevamente el siguiente mes. Desafortunadamente, los niños no pudieron, porque fueron encerrados y amenazados para que revelaran los secretos. Lo cierto es que la Virgen prometió a los niños que en la sexta y última aparición haría un milagro que todos presenciarían; y así fue: el 13 de octubre de 1917 se reunieron setenta mil personas para ver lo prometido: la “Danza del Sol”.

El primero de los secretos fue que la Virgen les dijo que la guerra mundial (la primera) acabaría pronto, luego, parecía que el sol se moviera de un lado a otro y en ocasiones daba la impresión de que hubiera dos soles.

Al poco tiempo, los dos primos de Lucía murieron de gripe, y ella quedó como la única custodia de los secretos de la Virgen. Después, entró a una orden religiosa, principalmente, porque no sabía leer ni escribir, razón por la que las apariciones de Fátima tomaron un lenguaje y un sesgo acomodados. No es malo decirlo ni es un delito, sor Lucía escribió seis cortos libros de sus memorias, todos corregidos y autorizados por sus confesores y superiores de orden. De aquí nacieron las dos versiones de Fátima: la primera: las charlas de Lucía adolescente y las narraciones de Francisco y Jacinta, crónicas de época recogidas por varias personas y con comentarios reales de los protagonistas que quedaron en la memoria de muchos. La segunda: la que escribió Lucía veinte años más tarde, con todos los filtros, intervenciones, correcciones, añadidos y recortes de sus superiores. Una versión “depurada” y convenientemente corregida que, de todas formas, no ha pasado inadvertida por serios investigadores.

Lo primero que analizaron los expertos alrededor del mundo fue la conocida “Danza del Sol”, que vieron más de setenta mil personas y que es casi imposible que haya sido de común acuerdo o una sugestión colectiva. Los análisis de la danza concuerdan en que el evento es idéntico a las apariciones o avistamientos certificados de ovnis. Es una danza de uno o dos discos brillantes que se desplazan a velocidades fantásticas en el cielo y que crean un juego de luces.

Otro fenómeno muy estudiado de Fátima es que muchos testigos afirmaron que la ropa mojada de muchos se secó, lo mismo que el barro y la tierra. Esto coincide con apariciones de ovnis que han sucedido en otras ocasiones, principalmente, después de 1960. En aquella época no había tantas ni tan frecuentes, pero después de 1945 han sido muchas y con características muy similares a las de Fátima.

Los niños guardaron los secretos de la Virgen bajo extremo rigor, aun cuando fueron amenazados de muerte. Pero algunos comentarios se filtraron, como que el manto era tan claro y brillante que parecía hecho de luz, y que únicamente se podía vislumbrar con detalle la cara de la Virgen.

Fue muy inquietante en su momento que el primer escrito de Lucía, realizado en 1927, haya sido leído en primera instancia por sus confesores y, acto seguido, quemado en su presencia, en el Santuario de las Apariciones de Pontevedra. En 1941, Lucía escribió otro intento de sus memorias, en el que narraba los dos primeros secretos: el fin de la Primera Guerra Mundial y el inicio de la Segunda, con su fracaso, y la disolución de la Unión Soviética.

Lucía fue muy reacia a narrar el tercer secreto y, aunque lo escribió a finales de la Segunda Guerra Mundial, pidió que no se diera a conocer sino hasta después de 1960. Fue hasta el año 2000 que se dio a conocer y, según la interpretación del cardenal Ratzinger, era la premonición del atentado que sufrió Su Santidad en 1981.

Muchos quedaron decepcionados con la interpretación de este último secreto, ya que se hablaba del Apocalipsis y de la proliferación de armas. Otros decían que Lucía hacía alusión al último Papa. Realmente, son especulaciones; nunca se conoció la verdad. Lucía murió en el más absoluto aislamiento, pues llevaba consigo un secreto que no agradaba a sus superiores. De hecho, algunas personas muy allegadas a la madre Lucía decían que lo que se había publicado no era cierto, que era un fraude planeado y manipulado.

El tercer secreto tendría que ver con las profundas variaciones en la vida religiosa, en el final de los enigmas religiosos tradicionales y en el retorno de la verdad venida desde el cielo. Todo fue mandado a quemar, por ignorancia y por miedo a lo desconocido.

Recordemos que Jesús decía: “Mi reino no es de este mundo”, y tenía razón. Ni Jesús ni su santísima Madre eran de este mundo, eran seres superiores, venidos de las estrellas. Eran guías espirituales llegados para el avance de la humanidad.

Todo esto es muy elevado y solo pueden entenderlo quienes, en su memoria de todos los tiempos, registran en el corazón esta verdad irrefutable.




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lunes, 6 de febrero de 2017



Estamos en una época maravillosa, llena de avances y descubrimientos, en un momento ideal cuando los velos de los grandes secretos de la historia se levantan y entendemos verdaderamente el origen del conocimiento en nuestro pasado.

Personajes de todo el mundo han descubierto grandes misterios de la Antigüedad descritos en los libros sagrados. Muchos de ellos se han dedicado a estudiar específicamente el Mahabharata y han encontrado conocimientos maravillosos. Este es el caso del doctor Prabhu, gran figura de la informática y la tecnología en India, que ha dictado una serie de conferencias interesantes acerca de la avanzada tecnología que se describe en estos escritos sagrados y que fueron recopiladas bajo el nombre de ‘La alta tecnología en la literatura sánscrita antigua’.

En estas conferencias habla de descripciones detalladas de naves espaciales y de propulsores nucleares, de periodos de hace cientos de miles de años, épocas que denomina como Pre-Mahabharata. En sus conferencias también nombra al gran maestro Subbaraya Shastry, que existió en los inicios de siglo XX y quien entraba en estado de samadi para narrar lo que aprendía de grandes maestros del exterior, de seres espirituales estelares. Lo curioso de este maestro hindú es que hablaba tal como se escribieron los libros antiguos, en versos llamados “slokas”, y narró cosas tan maravillosas, que en la época eran simplemente inimaginables, como naves, aviones y astronautas.

Desafortunadamente, los textos de Shantry han sido tergiversados con la historia, han sido modificados y mal traducidos, desviando sus narraciones a crónicas de guerra. Pero no hay que confundir el mensaje original: en sus narraciones, Shantry habló claramente de antigravedad, de pilotos remotos y automáticos, de naves compactas, de fabricación detallada, de ensamblaje y aleación para las naves en plato; habló también de la propulsión “por vacío” y de muchos otros elementos tecnológicos.

Existen más de tres mil versos que se conservan en la Biblioteca Real de Nepal, en un sánscrito arcaico, difícil de leer, pero que grandes personajes, como el doctor Prabhu, están tratando de entender.



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miércoles, 1 de febrero de 2017



Existe en Colombia todo un mundo mágico, fantástico, que ha sido menospreciado por la historia por más de quinientos años. Este es un laberinto de costumbres e historias que se han mezclado o conservado con el pasar de las décadas.

Este mundo del que hablamos es el de los grandes mitos y leyendas indígenas de Colombia. Muchos de ellos los conocemos en la modernidad, otros se han perdido en la historia; varios son originarios de esta tierra, mientras que algunos son fusiones de las costumbres españolas o tienen elementos multiculturales, por lo que la línea divisoria se vuelve borrosa e indescifrable.

Están aquellos que solo quedan en la memoria de los ancianos de las tribus, hombres y mujeres que se están llevando a su tumba todo este exquisito conocimiento, y con él, la sabiduría de la medicina natural, con su clasificación específica de plantas y animales. Los mitos están muriendo, narraciones tan hermosas, que pertenecen a nuestra tierra, que son de la costa, del sur, de la selva, de los llanos y del altiplano.

Afortunadamente para nuestra cultura, muchos de los mitos se han salvado y hoy tenemos la suerte de conocerlos y analizarlos, tarea que no es fácil, ya que hay que comprender de antemano de dónde vienen cada una de estas fascinantes narraciones. La ‘Patasola’, por ejemplo, está mezclada con la historia del ‘Patetarro’ español, de origen celta, y que es muy común en nuestros Andes, principalmente, en Antioquia y Tolima.

La mayoría de los mitos de los indígenas han desaparecido, apenas si oímos algunos nombres y conceptos en ciudades o construcciones, pero la mayor parte de la población ni siquiera entiende estas referencias. Algunos ejemplos claves son:

  • El nombre de la ciudad de Cali viene de Calima, de los indígenas de Pasto.
  • El edificio Nemqueteba viene de uno de los nombres de Bochica.
  • La ciudad de Chía es un término chibcha que significa “Luna”.
  • Muzo llega de los indígenas muzos.
  • Fontibón viene del cacique Jontión.

Todos los mitos indígenas son bellísimos, pues mezclan diversos conceptos, como la existencia de los elementales, los registros mentales ancestrales y figuras en las que encontramos tanto el mundo astral como el físico. De los mitos más reconocidos que tratan estos temas están: el ‘Mohán’, la ‘Madremonte’, la ‘Patasola’, el ‘Judío errante’, el ‘Tunjo de oro’, la ‘Llorona’, el ‘Cura descabezado’, la ‘Candileja’, el ‘Ánima sola’, la ‘Mano peluda’; y también tradiciones hermosas como la ‘Madre Mar’, de los kogis; ‘Yuruparí’, el gran señor del Vaupés; y la relación de las civilizaciones extraterrestres con Bochica, el maestro de los chibchas.

Cada grupo lingüístico, cada pequeña civilización, está llena de conocimiento, con raíces y explicaciones ocultas; en cada historia está guardada la sabiduría ancestral de la gente que ocupó estas tierras, como los chibchas, los tayronas, los caribes, los quimbayas, los calimas y los cunas, los paeces y guambianos, los quillacingas y pastos, los panches y pijaos, los guahíbos, los tukanos y los huitotos, y también los sibundoyes. Son miles las tribus y los grupos lingüísticos, con variaciones inimaginables de alfabetos y lenguajes. Ellos también nos hablan del espíritu de las plantas, del alma de la selva, de los ángeles de los bosques, de los custodios de los manantiales, de los genios de los ríos, de las hadas de las montañas, de los espantos poderosos creados por la mente, de las fiestas culturales de los niños de la selva, y de la ecología, que consiste en fundirse con el espacio.



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martes, 24 de enero de 2017



Cerca del templo Karnak, en Luxor, Egipto, se encontró una maravillosa puerta tallada en mármol rosado. Esta espectacular pieza está llena de jeroglíficos que, al leerlos, evidencian que perteneció a la reina Hatshepsut, que gobernó Egipto hace más de 3.500 años.

Lo curioso de esta puerta es que es una sola pieza sólida, su puerta no se abre, está tallada sobre el mármol. Pero ¿por qué harían una puerta que no es para ser usada? Al observar con detenimiento las inscripciones, se lee que “esta puerta no es para todo el mundo”, que es “para otros mundos”, un regalo de los “grandes cerebros”.

Originalmente, se hallaba en uno de los templos, pero fue removida en la época de los romanos, como sucedió también con otros ejemplares similares.

¿Será que ésta es una puerta de vórtices tridimensionales que solo funciona para aquellos que entienden y conocen del tema?

La puerta de la reina Hatshepsut es, en definitiva, otro enigma de nuestra humanidad.


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lunes, 23 de enero de 2017



En Perú existe un misterio tan particular, que la ciencia no lo ha podido aclarar: se trata de un extraño fenómeno de rocas que ocurre sobre una meseta.

Existen muchos elementos curiosos de este fenómeno: primero, que ocurren en Marcahuasi, que en quechua traduce “Puerta hacia el segundo piso”; segundo, que las piedras que se observan allí no son comunes, tienen formas muy particulares. Entre estas encontramos una en forma de esfinge que ha tomado el nombre de Piedra de las luces, ya que, dependiendo de la hora, la iluminación y del día, se ven diferentes razas en los rasgos humanos.

Las caras que vemos en las rocas de Marcahuasi son monumentales, los arqueólogos no se atreven a comentar sobre su origen o manufactura, ya que los análisis de carbono 14 que se han realizado arrojan resultados que, simplemente, parecen ilógicos.

Si es desde una vista aérea, se observan dos grandes rostros tallados en las cimas de dos colinas, tan detallados, que recuerdan al rostro que encontraron en el valle de Sidón, en Marte. Esto, claramente, no es una coincidencia.

Existen tantos rostros en las piedras de Marcahuasi, que no es posible explicarlo como un fenómeno natural ocurrido por casualidad. Y lo curioso es que hay caras con rasgos egipcios, otras con rasgos babilónicos y otras que parecieran de la misma colección china de los Guerreros de Terracota. Pero ¿cómo es esto posible?

Nadie sabe nada de Marcahuasi, apenas se oyen las historias de los viejos: “Una raza de luz, muy gigante, que llegó del cielo en bolas de fuego, eran muy grandes y barbados, idénticos a Viracocha, probablemente, sus hermanos”.

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viernes, 20 de enero de 2017





Cerca de la ciudad de Puna, en India, existe una pequeña población de gente humilde y espiritual: Shivapur.

En este pueblo tranquilo existe una pequeña mezquita y frente a ella se encuentran las misteriosas rocas de Shivapur. Estas piedras no son muy grandes, una pesa apenas 40 kilos y la otra no más de 50; ambas cuentan con aristas muy suaves y redondeadas, con forma cilíndrica y delicada.

Lo curioso de estas rocas no es ni su forma ni su peso, sino que son uno de esos casos maravillosos que explican misterios, enigmas y milagros.

Cuando los devotos de la aldea se acercan a las piedras, las tocan con su dedo índice y pronuncian los mantras que llaman la presencia de Qamar Alí (recordemos que fue un gran sufí y que practicó muchas disciplinas místicas). Una vez comienzan su cántico, las piedras empiezan a elevarse con delicadeza, a veces unos centímetros, otras veces hasta más de dos metros, para luego volver a su lugar con la misma lentitud y ligereza.

Quienes han presenciado este fenómeno quedan completamente impactados y maravillados, pues es un evento que desafía las leyes de la física como las conocemos hasta el momento. Pero, realmente, este fenómeno no es ni tan extraordinario ni tan insólito, simplemente, es otra muestra de que existen otras leyes y eventos que se escapan de nuestra cotidianidad en esta dimensión.

Es un hecho que existen otros planos o dimensiones que se acatan a otras lógicas, y las piedras de Shivapur son una muestra perfecta de esta realidad.


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viernes, 13 de enero de 2017



Durante nuestra historia, los cuentos de hadas tradicionales han sido duramente criticados por el alto contenido de violencia que revelan, pero es porque la gente los lee de manera literal, a letra muerta y los compara con pensamientos comunes de la humanidad. Esto es completamente errado, ya que los textos espirituales y de corte iniciativo son completamente alegóricos y simbólicos, así que no se deben entender con extrema literalidad.

¿Cómo puede existir una bruja tan perversa que mande a matar a una niña con una manzana envenenada?, ¿cómo puede existir un hada tan poderosa y tan mala que ponga a dormir a un reino entero durante cien años, solo porque no fue invitada a una fiesta?, ¿cómo es que un ogro se come a tanta gente?

Todos estos son elementos utilizados para contar las historias, pero no pueden ser comparados o medidos como si fueran personas de la vida real, porque son los ogros, las hadas, las princesas y las brujas los personajes que representan los defectos sicológicos como los concibe el budismo: son símbolos de la mente, de la energía. Los cuentos de hadas son en realidad narraciones de un significado muy profundo, una alegoría tan especial, que simplemente no puede compararse con la realidad.

El origen de los cuentos de hadas es muy antiguo, está en otras civilizaciones, en un pasado que ya se ha olvidado, y con el paso de los siglos las memorias sagradas se han mezclado con las alegorías y con la existencia de los elementales y de otros seres de dimensiones paralelas, así como con discursos éticos y de educación para los niños. Todo se ha amalgamado y se ha confundido con el pasar del tiempo.

Los cuentos de hadas han sido analizados bajo los estándares de la sicología de los últimos cien años y, bajo estos parámetros, todo lo que ocurre en ellos puede llegar a ser aterrador, en los que se presentan un sinnúmero de problemáticas, como fobias, deformaciones mentales, discriminación de género, fallas de carácter y destrucción del núcleo familiar, pero esto sucede si lo consideramos únicamente desde los parámetros de la sicología moderna.

Fuera de los personajes que aparecen en los cuentos, vemos también muchos otros elementos que tienden a aparecer transversalmente en las historias, como ogros gigantes, seres que vuelan en el espacio, árboles que llegan al cielo, animales que hablan y hasta elementales que cambian la realidad y secuencia del tiempo. Todos estos son elementos de los cuentos que simplemente no pueden ser analizados sicológicamente, pues no pertenecen a la vida diaria.

El trasfondo de los cuentos de hadas es mucho más antiguo que los mismos autores que conocemos. Varias veces hemos hablado, por ejemplo, de cómo “la bella durmiente del bosque” es de origen vikingo y más anterior aún, de origen de las Sagas de Islandia, de la de Tule vieja que guarda los secretos de la memoria perdida. Y es que nuestra humanidad está en un periodo en que ha perdido la capacidad de recordar su camino espiritual, ha olvidado que posee varios cuerpos que viven en distintas dimensiones, ha olvidado la existencia del alma, del poder mental y de la visión extrasensorial. El ser humano común tiene los poderes y facultades dormidas y ha olvidado su tarea de corregir los defectos de la mente, como lo indicó Buda hace más de 2.500 años. En parte, esto es lo que quieren expresar los cuentos de hadas, pero lo cuentan en simbología y alegorías.

Los grandes cuentistas de la humanidad, como los hermanos Grimm, Charles Perrault, Cóllodi, Lewis Carrol, Pámela Lindon Travers (la creadora de Mary Poppins) o Hans Cristian Andersen no fueron drogadictos o seres malvados y retorcidos; personas como Tolkien no fueron borrachos ni personas de estados sicológicos cuestionables, de hecho, fueron seres sabios y conocedores de las más bellas y profundas mitologías, fueron grandes escritores e investigadores de libros y tradiciones sagradas, personas con gran sensibilidad que tuvieron la oportunidad de acceder a conocimientos restringidos a la mayoría.

Los cuentos de hadas van mucho más allá de hechos complicados en el marco de la cotidianidad, realmente son pistas para reencontrarnos con la memoria, para comprender los elementos y seres de otras dimensiones, como hadas, elementales y gnomos. Son pistas para entender la historia perdida de las bodas del alma, para visualizar los defectos humanos mentales como un ser con cara de ogro o de gigante torpe y, sobre todo, para interiorizar alegorías como las de árboles gigantes que nos llevan a dimensiones superiores o a otras realidades que desconocemos.

Los cuentos de hadas son, en definitiva, narraciones bellísimas con una profundidad que no alcanzamos realmente a entender en su totalidad.



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miércoles, 11 de enero de 2017



La Guadalupana sigue siendo un gran misterio que, simplemente, no hemos podido resolver. Se le han realizado toda clase de estudios científicos y análisis fotográficos y se han descubierto elementos sorprendentes, como la ampliación de las pupilas, en las que se vislumbran 13 personas muy bien definidas.

Este es solo uno de los cientos de descubrimientos y averiguaciones realizados sobre esta aparición ocurrida hace ya casi quinientos años. Lo que sí se sabe, es que la tela de manguea está sorprendentemente intacta a pesar de haber estado expuesta a la humedad y al tacto constante de la gente sin contar con una protección o recubrimiento. Consideremos también que la imagen no tiene base, como la que hacen todos los artistas antes de pintar.

Los experimentos del microbiólogo Garza-Valdés fueron muy importantes, pues, a partir de imágenes analizadas con filtros infrarrojos, ultravioleta y otros, se pudo identificar que La Guadalupana consiste de varias imágenes superpuestas y que el manto fue realizado por manos humanas.

Revisando las crónicas originales, que han sido muy bien guardadas, encontramos que la aparición de la Madre, que en náhuatl original se menciona como “Tonantzín”, era una señora preciosa, tan llena de luz, que apenas se le notaban las manos y la cara con actitud piadosa. Después fue que la imagen fue retocada con el manto, los rayos y la medialuna. Fue “decorada” con motivo religioso y, a pesar de esto, los resultados arrojan cosas asombrosas.

La Guadalupana es, esencialmente, un milagro debajo del sesgo religioso; aún es un milagro sobrenatural guardado bajo varias capas de pintura.

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viernes, 6 de enero de 2017



Como consecuencia de la gran cantidad de descubrimientos, nuevas teorías y acontecimientos hemos visto cómo los cimientos de la historia, así como la conocemos, se ha ido rompiendo y desmoronando.

Lentamente, nos hemos encontrado con casos que desmienten la gran y elaborada mentira de nuestra humanidad: esa narración absurda que dice que provenimos de los primates, cuando no es así; que dice que el ADN humano tiene apenas cinco millones de años de evolución, lo que tampoco es cierto; o que la Edad de Piedra fue apenas hace dos millones de años, cuando se han encontrado artefactos de una tecnología incomparable con dataciones mucho más antiguas.

Por todo esto, y por muchos otros ejemplos, hemos podido corroborar que la historia ha sido mal contada, que los libros del saber universal van a pasar a ser solo curiosidades anecdóticas, que la historia es mítica, llena de inexactitudes, y que la ciencia tiene gran cantidad de dogmas de fe.

Hace algunas décadas, era todo un escándalo hablar de inteligencias extraterrestres o de la siembra del ser humano en este planeta, pero, afortunadamente, el tema se ha impuesto de manera inevitable. Ha sido tal la cantidad de avistamientos y de interacciones de personas con seres de otros muchos, que, simplemente, es imposible callarlo u ocultarlo. Y es que sabemos de personas de gran influencia hablar del tema, grandes físicos, científicos, premios Nobel, astronautas y otros miles de personas dedicas al área del saber, que con deducciones o experiencias han afirmado, sin miedo, la existencia de inteligencias extraterrestres.

En los libros sagrados podemos ver cómo se habla de la existencia pasada de otras humanidades. De esto hace miles de millones de años, y no estamos hablando de civilizaciones, sino de humanidades completamente distintas a la nuestra; nos referimos a los lémures, a los hiperbóreos, a los atlantes y a los polares.

Pero ¿quiénes son? Se trata de nuestras mismas almas, encarnadas en cuerpos superiores en eras pasadas, en épocas en las que teníamos nuestros sentidos despiertos y acceso ilimitado a la memoria. Y ¿quiénes somos nosotros? Gente de otro lado que ha vivido un proceso de adaptación, no solo del cuerpo y de la información genética, sino también del alma, de su transmigración en distintos cuerpos adaptados a este planeta-escuela; pero esa siembra, esa llegada y esa adaptación no ha sido improvisada.

Desde mundos muy lejanos, inteligencias inmortales han estado presentes entre nosotros para evitar que se rompa el hilo de la memoria, para custodiar el puente de los cuerpos con el tejido de la luz del mundo. Son seres prodigiosos que vienen de otros mundos para supervisar nuestra adaptación, seres como Cristo, Buda, Babaji, Lao Tsé o Sheitania, quienes tienen sus almas unidas a cuerpos de luz en permanente vida, en estado de permanente resurrección, en cuerpos eternos que siguen otras leyes, pues su reino no es este mundo. Son seres inconcebibles para nosotros que merecen todos los apelativos imaginables, son más que ángeles, son cuánticos, es decir, superan las dimensiones, las distancias y el espiral del tiempo. Son seres que están más allá de nuestros conocimientos y discursos, están más allá de nuestras deducciones, vienen de mundos con otras leyes, vienen de aquellos lugares del cosmos que los hindúes mencionan como “krishnalokas”. Para ellos el tiempo, el espacio y la eternidad no son como los entendemos nosotros, ellos viven en la infinita perfección de las esferas, en los puentes de comunicación de las distintas dimensiones; ellos saben de estos puentes, los crean, los ven, los activan y los desactivan; para ellos no hay barreras, ni paredes ni obstáculos; ellos no necesitan naves para llegar a la Tierra; sus presencias están unidas al tejido del ‘darma’ en el cosmos; están unidos a nosotros por hilos comunicantes, en el poder del corazón.

En el astral de nuestro ADN se encuentra la memoria consciente; esa memoria que está en el aura mental que rodea los puentes de hidrógeno que hacen posible que el ADN sea una escalera de doble espiral. Y allí está la memoria que estos seres inmortales se han encargado de proteger a través de los milenios.

Y es que esa memoria, esa estructura y construcción son supremamente sofisticadas; en definitiva, vienen de afuera. Nosotros somos sembrados, somos adaptados, somos importados. Si nos miramos al espejo, tenemos que ver cómo esa eternidad de evolución no puede tener apenas cinco millones de años; esa es una mentira sistemática. La evolución humana tiene tantos millones, miles de millones de años, como no podemos imaginar.

La prueba más grande de que somos traídos o importados, es la fragilidad de un bebé: somos tan delicados que, si lo abandonamos a su suerte y no le procuramos los mínimos cuidados, no sobrevive. Somos tan sofisticados, que no hay otra explicación distinta a que nuestra encarnación fue guiada por seres crísticos y ángeles, en las primeras adaptaciones de nuestro mundo, hace millones de años.

Son muy pocas las evidencias que aún sobreviven de otras humanidades, como la atlante o la hiperbórea, pero sí encontramos evidencias de los remanentes que formaron nuestra actual humanidad. Son tantas las coincidencias de lo encontrado y tantas las enseñanzas de las civilizaciones que nos antecedieron, que es casi imposible negarlo. Y es que encontramos un sinnúmero de pruebas, como el ejemplo de la estela maya que muestra con claridad un astronauta en pleno despegue con maquinaria sorprendente, o el caso de las estatuillas ocres de cerámicas japonesas, llamadas “figuras dogu”, que muestran con claridad figuras humanas utilizando casco y escafandra.

También entendemos la realidad de las inteligencias extraterrestres cuando vemos las antiquísimas figuras o dibujos australianos de los vonyinas, que tienen vestidos de burbujas en la cabeza, o cuando vemos los dibujos tassili de la gente del Sahara.

Si observamos los sillares de piedra de Baalbek, nos encontramos con unas dimensiones desproporcionadas, como si hubieran sido diseñadas para gigantes. Para construirlas, además, se tuvo que utilizar una tecnología fuera de este mundo; de esto no hay duda.

No solamente existen las inteligencias extraterrestres, sino que también podemos afirmar que están entre nosotros, porque nosotros mismos no somos de aquí: somos importados. Siempre han estado, han venido, se han comunicado con nosotros, nos han custodiado, nos han guiado con las almas más excelsas que existen en esas civilizaciones; son los cristos, los ángeles, los vonyinas, los dogus; los maestros poderosos, los chamanes antiguos, los instructores iniciales de la humanidad.


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miércoles, 4 de enero de 2017



En Australia existen unos dibujos muy famosos conocidos como los “vanyinas”, que han sido encontrados alrededor de toda la gigantesca isla y que ocultan un misterio maravilloso.

De estos dibujos poco se sabe, pero los aborígenes de la zona afirman que sus antepasados no crearon estas ilustraciones, sino que fueron inspirados por ángeles de luz.

En el monte Uluru, la grandiosa montaña color naranja tan representativa de Australia, es donde encontramos la mayor concentración de ilustraciones vanyinas. Y es que esta montaña no es como cualquier otra: se ha comprobado que tiene una composición de hierro y cuarzo, y recordemos que este es sumamente afín a las inteligencias extraterrestres. Su elemento clave es el silicio, que es tan importante para estos visitantes como para nosotros lo es el carbono. El silicio es más de luz, energía y memoria, mientras que el carbono es más estructural, de materia, más “elemento inicial”.

Cuando nos acercamos a las vanyinas y las observamos con detenimiento, nos encontramos con figuras humanoides que vuelan, brillan y resplandecen. Llama mucho la atención una conocida figura con túnica larga y con un resplandor alrededor de la cabeza. Conocido como el “Santo de la túnica”, esta figura maravillosa se destaca por tener ciertos rasgos que se salen de lo normal, como sus ojos más desarrollados, su altura superior a la nuestra y una masa encefálica sorprendentemente más grande.

Otro gran misterio de este dibujo son las inscripciones encontradas en la parte superior. Muchos científicos han estipulado que se trata de japonés arcaico, pero esto no es así: las letras no son de aquí, vienen del espacio. Además, los que hicieron los dibujos no estaban tan interesados en definir con claridad los rasgos físicos de estos ángeles, sino detallar la maravillosa luz que expiden.

Con estos aspectos tan llamativos, como los ojos gigantes y la luz que emiten, quizá los creadores de los vanyinas nos quisieran hablar de algo más allá de lo que vemos a simple vista, seguramente, quieren informar que “ellos ven más que nosotros, que ellos tienen sus ojos comunicados con su mente, que ellos ven otras realidades que ocurren aquí mismo y que ellos pueden conectar su visión con la de otras células vivas”

Esto es muy avanzado y solo aquellas personas que han desarrollado la clarividencia y otras facultades extraordinarias saben que en los mundos paralelos y en las dimensiones superiores la verdad no necesita ser explicada, sino que se siente. Ellos son testigos de la evidencia.


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martes, 3 de enero de 2017



Es sorprendente cómo los misterios del cosmos tienen tanta similitud con las narraciones de los libros sagrados de antaño, y no solo porque correspondan, sino porque, al ser tan antiguas, nos preguntamos cómo es posible que aquellos humanos de hace miles de años supieran con tal exactitud verdades del universo que nosotros apenas en la actualidad hemos podido evidenciar.

Cuando escuchamos las narraciones de los vedas, vemos similitudes muy particulares. Este es el caso de la descripción del Krishna de cara negra, en la que se dice que es absoluto, que ocupa todo el universo en su modalidad invisible, que concuerda perfectamente con la materia y la energía oscura; se narra cómo genera el universo desde ese estado de espacio absoluto, donde se encuentra flotando en su forma de Vishnu y desde su ombligo sale un vórtice, que en India identifican como una cobra de miles de cabezas, pero que su interpretación real son incontables proyecciones de luz.

La narración continúa diciendo cómo de los poros de Krishna-Vishnu salen burbujas y cada una de ellas es un universo, se dice que algunas se prolongan y que otras cambian de estados o de dimensiones. Probablemente, nos están hablando de un ‘big bang’ y de un ‘big crunch’, que es cuando se genera un gran colapso o implosión de algunos mundos de estas burbujas.

A pesar de que muchas tablillas védicas se han perdido con los años y muchas otras no han podido ser traducidas, podemos encontrar dentro de la historia del Vishnu-Krishna, siguiendo el centeno numérico de los pralayas, cómo cada burbuja del universo tiene tres mil millones de discos de luz. Esta suma tan increíble es tres veces el número de galaxias que hasta la fecha se han podido observar con los telescopios más modernos. Pero ¿cómo sabían los vedas de estos datos tan exactos?

Por otro lado, si observamos con detenimiento la historia del dosel y de la luz-vórtice que se prolonga del ombligo, casi coincide perfectamente con la interacción de la materia oscura con la gravedad en todo lo que podemos ver; encaja de manera sorprendente.

En los libros sagrados también se habla de cuatro grandes características del absoluto, una de ellas coincide con la materia oscura, la otra con la energía oscura y las dos restantes, seguramente, concordarán con dos grandes descubrimientos astrofísicos que se realizarán en los próximos años.

Otra maravillosa coincidencia la encontramos en la cultura maya, en la que nos cuentan que a partir de exhalaciones se pulverizan los universos paralelos del absoluto. Esto coincide con el nacimiento de las estrellas a partir de nebulosas. Son nubes de polvo y gas que se compactan como un ovillo de lana creando una nueva estrella con esa energía.

Carl Sagan, uno de los más geniales astrofísicos de nuestra era, vivía maravillado con los números védicos, con los pralatas, los yugas y los manvantaras, y, a pesar de ser muchas veces ridiculizado y acusado de ateo o mentiroso, hablaba con orgullo de su creencia en un dios absoluto e insondable, infinito como es el universo, no esa versión simplificada y elemental que han creado las grandes religiones.

En sus videos e investigaciones, Sagan habló mucho de toda la cultura india, parafraseando en varios puntos a los libros sagrados, por ejemplo, refiriéndose a cómo los vedas sabían que la Tierra se veía como un punto azul desde lejos.

Con los vedas, quedamos perplejos de la ciencia que allí se encuentra. Por ejemplo, cuando leemos de la lucha de Krishna con los demonios, del demonio en forma de asno, comprendemos el choque de la luz de Krishna, no solamente el choque de las galaxias, sino también el choque de los átomos.

Leyendo estas historias, encontramos la explicación de los “universos cuánticos”, de los estados en los que un átomo se entrelaza con otro y lo modifica, y de la profunda relación y unión entre estos dos átomos, aunque se encuentren a gran distancia.

Hoy, esto puede sonar a ciencia ficción, pero en el futuro será la base de la transportación material, de la ciencia escrita en India hace miles de años.



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lunes, 26 de diciembre de 2016


Es un hecho que alrededor del mundo existe un sinnúmero de colecciones privadas de documentos y objetos de la Antigüedad. Y, aunque no quisiéramos que fuera así, es una realidad que en gran medida ha ayudado a preservar joyas valiosísimas de nuestra historia que, de haber caído en manos de sectas o fanáticos, muy seguramente habrían sido destruidas.

Eso sí, muchos de los documentos ni siquiera se han dado a conocer, por miedo a perderlos o simplemente porque sus dueños no saben lo valioso que tienen en sus anaqueles. Sin embargo, es gracias a estos coleccionistas que nuestra humanidad ha podido conocer objetos tan maravillosos como los evangelios apócrifos del cristianismo primitivo, códices mayas e incas, estelas egipcias, persas e hindúes, y mucho más.

El señor Martin Sheien, un millonario escandinavo, es uno de estos coleccionistas que ha sacado a la luz elementos invaluables. Con una colección de antigüedades tan enorme que puede ser la envidia de cualquier museo, él ha compartido poco a poco las piezas que tiene y las ha dado para análisis y traducción.

Una de sus posesiones más sorprendentes es una tablilla de piedra, escrita en cuneiforme, de la que se dice que tiene más de cinco mil años, pero en realidad no se ha concretado su antigüedad. En ella se narra cómo en un tiempo muy lejano varias naciones reunieron su tecnología e ingenieros para construir una estructura gigante, brillante y pulida. La mención nos recuerda a la Torre de Babel, además, en el relato se refiere a Marduk, un nombre muy especial, que aparece repetidas veces en varios escritos antiguos.

Pero ¿quién era Marduk?, ¿un ángel?, ¿un ser sobrenatural? En otros escritos se le menciona como el Ángel de la guerra interna y en otros como el Señor de los carros que vuelan, pero ¿quién era?, y ¿qué dicen las otras 106 tablillas acompañantes de esta historia, también en manos de Martin?; ¿era un zigurat? o ¿era un edificio atlante de cinco kilómetros de alzada? Un misterio que aún está por resolver.

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viernes, 23 de diciembre de 2016





Hace algunos años hablamos de la existencia de unos objetos maravillosos encontrados en Costa Rica: unas esferas de granito perfectas, de diferentes tamaños, que están regadas alrededor de la región conocida como el delta Diquís.

Lo curioso de estas esferas es que son absolutamente perfectas, hechas de granito, no sufren erosión y se han encontrado desde dos kilos hasta 17 toneladas.

Entonces, ¿cómo fueron creadas de manera tan exacta cuando, además, en la zona no existe granito?, y ¿cómo fueron transportadas hasta ahí cuando hay muchas de más de diez toneladas?

En los años 30, la empresa de bananeras de Colombia las encontró tapadas en la manigua y, para poder sembrar, muchas de ellas fueron destruidas o trasladadas. Afortunadamente, la gran mayoría se pueden encontrar actualmente en jardines y parques de San José y otras muchas aún permanecen en el delta Diquís, ya que no hay poder humano que pueda moverlas.

El famoso doctor Jothrop, arqueólogo de Harvard, dedicó toda su vida a estudiarlas, al comienzo con curiosidad y escepticismo, pero al final su gran conclusión fue: “Estas esferas geométricamente perfectas no fueron ni moldeadas ni transportadas por manos humanas”.

Lo que muy pocos saben es que las esferas formaban un mapa estelar y terrestre, pero, al moverlas, todo se perdió.

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miércoles, 21 de diciembre de 2016



En medio del desierto, en Arabia Saudita, a 500 kilómetros al sur de Petra, se localiza un sitio que antiguamente se llamaba Al Jiir, que significa “El lugar de la roca”. Aquí encontramos varias rocas gigantes, unas tan grandes como pequeñas montañas, en las que se tallaron increíbles entradas, como las de Petra, y en las que se excavaron impresionantes cavidades que parecen templos.

Con un total de 111 entradas, con sus respectivas tallas y cavidades hechas de roca sólida, el lugar arqueológico consta de un área de alrededor de 15 kilómetros cuadrados. Ha estado en la lista de candidatos a patrimonio de la humanidad, pero su declaración siempre se ha aplazado por parte de la Unesco.

Durante los últimos años, se ha afirmado que estas construcciones estaban pensadas como tumbas, al igual que las pirámides, y a todos aquellos que visitan estas ruinas se les comenta que son tumbas nabateas, con una antigüedad de no más de dos mil años; pero esto no es cierto.

Lo que la humanidad no sabe es que este lugar está alineado con los mágicos lugares del planeta y que sus inscripciones lo vinculan con portales del tiempo. Una de las puertas más importantes es la de Kasar al Farid, un misterioso frontispicio, altísimo e impresionante, que en realidad es un vórtice inactivo, pero que puede ser activado en cualquier momento.

Otro dato que la humanidad aún desconoce, es que debajo de estas puertas se encuentra toda una gigantesca construcción mágica, relacionada con los grandes vórtices del planeta, alineada con los sitios magnéticos que demarcan los puntos de luz de nuestro mundo. Son lugares que obedecen a las matemáticas perfectas del sistema nervioso de la Tierra y no es una casualidad que estén elaboradas de piedra arenisca típica de este desierto, pues es esencialmente cuarzo (recordemos la capacidad de este material para almacenar energía).

Lo que nadie sabe, es que miles de años después de la construcción de este yacimiento arqueológico fue que los habitantes del momento utilizaron las cavidades como tumbas, pero el objetivo original de su construcción no fue ese, sino la demarcación de un punto de luz planetario, relacionado con Petra, y la guía de conocimiento sobre los vórtices de entrada a estos puntos.

En las inscripciones podemos leer que aquí hay unos “embudos atmosféricos” que pueden lograr que la “Tierra pueda tocar el cielo”, esto significa que el vórtice logra evitar las capas atmosféricas, es decir, que un objeto que puede entrar a ese portal “activado” puede quedar automáticamente en la exósfera planetaria, a más de 500 kilómetros de la superficie, en donde orbita el telescopio Hubble, por ejemplo.

Esto es muy avanzado, ¿verdad?

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