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miércoles, 15 de marzo de 2017



Una de las cuestiones más recurrentes en el programa de radio es el karma, su funcionamiento y su razón de ser. Nos han preguntado: “Es verdad que uno lleva el karma de los padres por varias generaciones?”.

Esta es una confusión que parte de algunos pasajes bíblicos, sobre todo, del Antiguo Testamento, que se leen a letra muerta, pero debemos aclarar que estos pasajes se refieren a estados espirituales y a símiles del “ser” y no al karma o a la familia.

Cada persona paga su propio karma, cada quien es responsable de sus acciones y, por lo tanto, tendrá que lidiar con las consecuencias. Cada ser humano tiene que rendir cuentas de sus actos pasados, pero, sin importar qué tan grave haya sido la falta, ese karma no recae sobre sus hijos o nietos; nadie paga el karma de otra persona.

Debemos entender que los jueces de la ley miden hasta los más recónditos lugares de la mente y saben que esto genera un efecto que se remonta a una causa muy específica. Únicamente cuando el “ser interno” comprende esto y es consciente de esta cadena de acción y reacción, es que la mente se ilumina y, como por encanto de magia, se libera del karma.

Los grandes alquimistas de la Europa del siglo XIX decían que la conciencia es la ley superior que puede lavar el karma de las leyes inferiores. Y tenían mucha razón.








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miércoles, 8 de marzo de 2017



En una fecha como esta, el Día de la Mujer, escuchamos por doquier una cantidad de juicios: que es una sinvergüenza, que es infiel, que se deja maltratar; pero también oímos conceptos sobre la igualdad, la liberación y la independencia.

Es muy usual ver cómo todos estos conceptos suelen ser extremistas y tienden a poner a la mujer en un papel único de servicios, oficios generales o guardería. Pero, si ahondamos genuinamente, podemos entender que solo existe una respuesta frente a la pregunta sobre cuál es el papel de la mujer en la civilización actual: la mujer ocupa la mitad de la población, tiene la misma importancia que el hombre y está muy equivocado quien se atreva a dudarlo. Es una realidad evidente.

Desafortunadamente para todos nosotros, su papel se ha disminuido en la historia, el hombre ha abarcado el protagonismo, dejando a la mujer trabajando tras bambalinas; pero esto ha ido cambiando.

Ahora bien, no podemos negar que existen diferencias entre hombre y mujer, claro que las hay; evidentemente, no somos idénticos, tenemos desigualdades tan profundas, que se ven reflejadas tanto en lo social como en lo espiritual. Pero esto no es malo, ni habla más o menos de uno u otro.

La mujer es la casa, el útero, la maloca, el templo, el hogar de calor y de fuego; la mujer es la cavidad, la cueva donde se gesta lo nuevo. Su misión, desde el profundo significado de los símbolos, es la preservación y el cuidado de la vida.

La mujer es la raíz que crea el hogar, es la que lo une y aglutina; es la base ética, respaldo y compañía de los hijos; la que todos los días trabaja por generar un ambiente de seguridad y cariño. Por estas, y por otras mil razones, es que la madre es una parte trascendental del hogar.

Lo anterior no debe suponer que, por tener la mujer esa misión, quiera decir que es descerebrada o inútil, todo lo contrario: la mujer puede ser una excelente profesional, sin importar el campo. De hecho, en la actualidad, el ser humano con mayor coeficiente intelectual es una mujer y deja muy lejos al hombre que le sigue en posición. Es importante recalcar esta curiosidad, pues, en la era de Piscis la mujer fue considerada como menos inteligente y relegada al plano doméstico. Aun ahora, en la época de Acuario, quedan algunos vestigios de esta mentalidad.

¿Es buena la liberación femenina?
Este es un concepto que, bien entendido, es maravilloso, pero que, mal manejado, se vuelve absolutamente destructivo. Es realmente positivo que una mujer pueda ser todo lo que quiere, profesional y afectivamente, pero esto no se debe confundir con actitudes como la infidelidad o el abandono del hogar. Ningún concepto de libertad permite la posibilidad de hacerles ese daño a una pareja o a los hijos.

Esta equivocación sucede mucho cuando se confunde el amor con la actitud de sacrificio absoluto y maltratador. Una cosa es una madre que, con amor, cuide y ordene el hogar en la cotidianidad, pero otra muy distinta es la figura de una madre con la carga del oficio y el aseo vitalicios, en los que relegue sus sueños y deseos por un marido que la maltrate física y emocionalmente, o por unos hijos que la humillen por su labor en el hogar.

Históricamente, la mujer ha sido relegada y disminuida en todos los ámbitos de su vida: en su inteligencia, pues siempre ha sido considerada menos capaz; en su sexualidad, porque siempre ha estado en pos de los deseos del hombre; en su espiritualidad, debido a que siempre ha pasado a un segundo plano; y en su libertad laboral, dado que suele tener menos oportunidades o un salario inequitativo. Esto tiene que cambiar.

Colombia es un país de ejemplo, ya que tiene incontables mujeres responsables, inteligentes y trabajadoras que hacen su vida para mantener un hogar con amor y maestría.

La mujer es la representación de la pureza y debe liberarse del maltrato, de la injusticia y del menosprecio; pero nunca de sus dones espirituales o de su misión encomendada.




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viernes, 24 de febrero de 2017



Al observar el cielo y sus estrellas, muchos se preguntan cómo en épocas pasadas se llegó a la idea que en cada constelación aparecían figuras tan específicas como peces, gemelos o un escorpión.

Si observamos el firmamento con detenimiento, podemos concluir que en cada constelación se pueden visualizar diversas formas según como se unan las estrellas que las conforman, así que nos preguntamos: ¿cómo llegaron a la conclusión, por ejemplo, de que hay una figura de un humano aguador que vierte un cántaro?

La respuesta es que estos conceptos pertenecen más a una tradición antigua que al hecho de lo que se puede observar literalmente en las estrellas. Si se investiga con profundidad, nos podemos dar cuenta de que tales nombres y signos tienen un origen muy remoto en el tiempo.

Antes de Babilonia, ya existía el concepto del aguador; antes de los antiguos árabes, antes de los sumerios, ya en la civilización védica, antes de Mohenho Daro, existía la base de las 22 influencias externas, entre las que se encontraban los 14 signos del zodiaco, incluyendo la araña y ofiuco, también presentes en la elíptica, ya existía el concepto de los signos, perdido en el tiempo remoto; el signo del hombre ya existía.

Lo que ahora conocemos como el signo de Acuario, que se ha simplificado en gran medida, existía desde mucho antes, bajo el concepto primigenio del arcano 14. Descubrimos que Acuario es la misma temperancia del tarot: un ángel aguador que vierte el contenido de un recipiente en otro, un Sol de siete rayos en la parte superior y tres flores y una serpiente en la parte inferior.

Esto representa la mezcla alquímica para crear un hombre nuevo. Es resultado, creación, luz, electricidad y nacimiento de la cristificación. El Sol de siete rayos es Cristo, las flores y la serpiente son signos volitivos, en los que la energía sube y es irradiada, comunicando así todo su resplandor.

La constelación de Acuario no es muy notoria, pero rige los dos mil años que vienen. Su entrada se marca por las guías de esta constelación y es por todo esto que es considerado como la era del desarrollo de las comunicaciones.

Los cúmulos estelares de Acuario, de extraordinaria luz, han sido citados en las estelas de piedra de Egipto, y sabemos que solo hasta el 4 de febrero de 1962 fue que la influencia de estos grupos estelares comenzó a sentirse en la eclíptica.

En la era anterior, la de Piscis, la influencia se daba en marzo, y fue una época quieta y oscura. Ahora, con la entrada de Acuario, vemos una era de luz, de despertar, de comunicaciones y de evolución. Todo esto ha sido escrito por los antiguos sabios que llegaron de las estrellas.

En la era de Piscis el símbolo principal era el pez, figura que representa a Nuestro Señor y a los apóstoles pescadores. Esta época estuvo determinada por los lentos viajes en barco a través de los amplios mares de nuestro planeta. Fue una temporada de paciencia y quietud.

La era de Acuario, que acaba de comenzar, se destaca por el símbolo del aguador, un humano sosteniendo un cántaro; es el tiempo del hombre que descubre y que se supera.





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viernes, 17 de febrero de 2017




Antes de abordar el tema, tenemos que definir qué es el matrimonio en sí. En toda la extensión del término, es algo muy profundo que involucra sentimientos, confianza y deseos por parte de la pareja.

Ahora bien, en el sentido energético, un matrimonio es la unión sexual completa entre una pareja, esto quiere decir, que cada vez que una pareja tiene relaciones sexuales, quedan unidos energéticamente de por vida. Por esto mismo, cada vez es más común ver jóvenes de 20 a 25 años con hasta veinte o más matrimonios, una tendencia que crece a gran velocidad.

Dada esta creciente situación, se ven también muchos casos de embarazos adolescentes, en los que los jóvenes, por presión social o familiar, deciden casarse y “responder”, pero, desafortunadamente, esto se convierte en un compromiso obligatorio, lo que conlleva a separarse o vivir en el conflicto. También ocurre que no están unidos con la energía del amor y de sentimientos propios entre la pareja, sino por un sentido de responsabilidad implantado.

Los padres deben ser muy comprensivos, responsabilizarlos y estar allí para ellos, pero no deben intervenir. Los adolescentes necesitan afrontar esta situación, pues muchas veces creen que todo lo pueden, que son invencibles e invulnerables, así que, si siempre reciben una mano de ayuda, piensan que lo merecen y que es lo justo. Este extremo no es bueno, los padres deben guiar a sus hijos sin perjudicarlos, sin impedirles el desarrollo personal por el afán de que no pasen dificultades o sufrimientos. Ayudar no es solamente sentirse bueno y generoso, es, en esencia, ver que el otro es autosuficiente, que se aprecia y que tiene un bienestar permanente.

Los embarazos de jóvenes son difíciles de sobrellevar, pero tenemos que observar en nosotros la fortaleza de ser duros y amorosos al mismo tiempo.




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miércoles, 8 de febrero de 2017





Muchas personas asumen que la personalidad no puede cambiarse porque consideran que es el reflejo del yo interno y, por lo tanto, inmejorable; y afirman que debería aceptarse tal como es. Esta es una actitud derrotista, porque, aunque nuestras características físicas poco se pueden cambiar, como la estatura o el tamaño de los pies, la personalidad sí es modificable.

Las personas tienden a enfocarse en sus defectos físicos, como arquearse si son muy altos o esconder constantemente los pies si los creen demasiado grandes, pero, desafortunadamente, esta conducta solo atrae más atención sobre el particular comportamiento, haciendo que se sienta aun más consciente de aquello que quiere ocultar.

Tenemos que saber que la mayoría de características de la personalidad se van adquiriendo con el tiempo y es por esta misma razón que se pueden cambiar o eliminar, como pasa con la irritabilidad, la pereza o la impaciencia. Es cuando debemos abrir bien los ojos y estudiarnos a fondo, entender cómo es nuestra personalidad, para así tomar las oportunidades culturales y educativas que nos da la vida y lograr regularnos y guiarnos a nosotros mismos.

Esta mayor comprensión de nuestra personalidad nos llevará a entender mejor el comportamiento de quienes nos rodean, de comprender cómo nuestra conducta los afecta, y viceversa.

Sin darnos cuenta, habremos logrado establecer mejores relaciones humanas al llevarnos mejor con nuestros semejantes.

Algunos elementos que ayudan en este proceso:
Arreglo personal
Porte y manera de comportarse
Iniciativa e interés
Expresión verbal
Sentido de adaptación
Capacidad profesional
Capacidad para progresar
Timbre de voz y facilidad de palabra
Aspecto agradable
Capacidad de atención
Capacidad de exponer ideas
Capacidad de raciocinio
Estabilidad emocional
Confianza en sí mismo
Simpatía
Entusiasmo
Aptitudes personales



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miércoles, 18 de enero de 2017



Hace un tiempo, en el programa de radio, una oyente preguntó acerca de la reencarnación, específicamente, cuestionando si al momento de reencarnar la persona decidía dónde y con quién pasar la siguiente vida.

Para contestar esta incógnita, primero debemos entender que las leyes divinas y los procesos espirituales no son improvisados, todo lo contrario, son etapas regidas por parámetros muy precisos. Los procesos de la muerte y la reencarnación son naturales y fluyen sin inconvenientes en otros planos, sobre todo, porque son guiados por verdaderos ángeles y maestros de luz que están presentes siempre en estos momentos trascendentales de la vida.

Lo segundo, es que nuestra alma siempre reencarna con el mismo grupo de aprendizaje, solamente que asume diferentes roles y personalidades, para así aprender las distintas enseñanzas que necesita. De esta manera, las mismas almas reencarnan siempre cerca la una de la otra, y, cuando migran de zona, lo van haciendo paulatinamente, pero siempre juntas hacia el mismo lugar. Y esto no es fortuito; sigue un orden absolutamente perfecto y con un fin muy preciso.

Nuestra alma no escoge dónde o con quién volver a encarnar, recordemos que en este momento carece de personalidad, pero entendamos que sí reencarnamos con el mismo grupo de almas, con el fin registrar los diversos aspectos de nuestra evolución. Y en este proceso están involucrados el alma, el espíritu, la mente, el karma, el nivel de evolución y el mismo grupo de trabajo.

Muchos entienden el karma como el hecho de haber o no nacido con dinero. Pero para los seres de luz y para nuestro proceso particular de evolución el dinero no es más que un concepto.

Desafortunadamente, muchos se ven corrompidos por este concepto, situación que los aleja del desarrollo espiritual y les genera sufrimiento. Es cuando vemos gente con mucho dinero que solo quiere más y llenarse de cosas materiales, o vemos también a aquel que no tiene dinero, pero que no avanza, sino que dedica su vida a quejarse de lo poco que tiene. Todos debemos saber utilizar el dinero y convertirnos en generadores de ayuda.

En definitiva, nosotros no escogemos nada, y esto se debe a que, a pesar de encontrarnos en un estado de conciencia despierta en el momento justo antes de reencarnar, no tenemos la sabiduría espiritual para comprender qué es lo mejor para nuestro desarrollo. De hecho, ni siquiera los grandes guías y ángeles determinan esto; ellos únicamente custodian la gran maquinaria del equilibrio universal.

Para finalizar, recordemos que el grupo de aprendizaje de almas con las que siempre reencarnamos, no necesariamente serán familia en nuestra vida. Muchos pueden serlo, pues comparten un vínculo cercano, pero muchos otros pueden ser allegados. En ese sentido, quien en esta encarnación fue mi madre, puede que en la otra sea una buena amiga o una prima. De la misma manera, puede pasar que un tío de sangre no sea siquiera del grupo de aprendizaje.

Muchas otras veces pasa que el grupo de aprendizaje debe dividirse o migrar a otras zonas, y esto es normal; es parte del proceso perfecto del universo.


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lunes, 16 de enero de 2017



Las discusiones hacen parte de cualquier relación. Esto es normal y hasta necesario, pero también existe una línea muy fina entre una “discusión saludable” y otra llena de agresividad o sometimiento.

En una discusión se requiere equilibrio, pues, a pesar de ser una circunstancia normal en un matrimonio, es clave para mantener una relación estable y feliz. Es bastante común oír que en una pareja hay un “cantaletudo”, generalmente, asociado con la mujer, aunque surge en ambos sentidos. Es en estos casos cuando, al momento de expresar una opinión o postura que desentona, la situación se convierte en un altercado polémico, en una discusión que, muchas veces, genera un antecedente “negativo” en la memoria.

Para evitarlo, y lograr más bien ese equilibrio ideal en una discusión, ambos deben saber discutir, ceder y hacer un alto cuando es necesario. Deben, además, poder mantenerse firmes en su postura, siendo amables en la crisis, perceptivos y versátiles; entendiendo que, si se está equivocado, se debe aceptar el error con actitud de conciencia. Si esto se tiene en cuenta, es mucho más probable que la relación perdure en el tiempo.

Un concepto clave dentro de las relaciones, pero que muchas veces no se entiende o se malinterpreta, es la prioridad de cada individuo. La mayoría de las diferencias se presenta por esta razón. Generalmente, las prioridades, y el orden de estas, son distintas para los esposos. Existen tradiciones culturales muy específicas que forman e influyen en estas prioridades y que marcan una pauta de comportamiento. De aquí nacen el machismo, los sufrimientos estoicos, las herencias de sacrificio injustificado, la anulación de las mujeres, y muchos otros.

La educación es uno de estos factores influyentes: es ideal que la pareja comparta un nivel cultural similar, en el que los valores, la sensibilidad y los límites sean parecidos. Si este no es el caso, recae sobre uno educar con amor y paciencia al otro.

La sensibilidad está en la mente y, simplemente, se refiere al poder de discernimiento. ¿Qué es correcto?, ¿qué es soportable?, ¿qué es estético?, ¿qué es degradable?, ¿qué es exagerado?, ¿qué es precario?; este es un tema extenso y trascendental.

Ahora bien, el género también influye en ciertas diferencias de las prioridades y esto se debe a miles y miles de años de costumbres y expectativas. Podríamos decir que, culturalmente, las mujeres suelen darle prioridad al orden y la limpieza, mientras que para los hombres priman la seguridad y la estabilidad.

Lo cierto es que, al momento de discutir con nuestra pareja, es importantísimo ser conscientes de las diferencias de prioridades, de educación y de cultura en las que ambos se desenvuelven. Es aquí cuando se debe tomar la decisión consciente de calmarse, de entender y de intentar llegar a un punto medio, sin ser groseros o gritarse, sin volver a discusiones pasadas y, sobre todo, sabiendo perdonar y cultivando la ternura por el ser amado.



 

 

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jueves, 5 de enero de 2017



Vivimos en una época muy complicada, en la que es cada vez más común ver familias en crisis y parejas divorciadas; en la que el matrimonio, simplemente, ha pasado de moda.

Esto se debe principalmente a que hoy las personas se sienten atraídas por encantos físicos pasajeros y tan alta es la energía y atracción física en un principio, que descuidan los aspectos más profundos y espirituales. Todo lo superficial es efímero y, una vez se desvanecen los encantos físicos, la relación se acaba, pues las dos personas nunca fueron realmente amigos o compañeros, simplemente, objetos de deseo.

Entonces, observamos divorcios llenos de resentimientos, en los que es muy normal que el padre se aleje de sus hijos, ya que los siente ajenos, y la madre vive llena de tristeza, amargura o enojo.

La otra situación que suele pasar es que la pareja siga junta, a pesar de no sentir amor el uno por el otro, y por esto el matrimonio se llena de amargura, que se traduce en alcohol, violencia, infidelidad o indiferencia. Desafortunadamente, todos estos comportamientos, así no queramos, son transmitidos a los hijos y, consciente o inconscientemente, los inducimos a cometer las mismas faltas, llevándolos a extremos emocionales y mentales.

Los hijos reciben de sus padres un ejemplo devastador, lleno de irresponsabilidad, descaro, impunidad, vicio, arbitrariedad, maltrato, indiferencia, violencia y engaño. Cuando el niño tiene una personalidad fuerte, esto no lo afecta y crea una barrera de rechazo, pero el gran problema es que la mayoría sí se ve afectada por esta amargura del matrimonio infeliz y resulta teniendo el mismo comportamiento que vieron en sus padres.

Pero ¿cómo son los padres ideales? Su verdadera función es ayudar a la iluminación de sus hijos a través de estímulos y ejemplos. Su papel es guiar a los hijos dentro de la espiritualidad para que logren desarrollarse en sus habilidades, destrezas y verdadera vocación.

La disciplina es clave para este proceso, pero esta no se aprende con violencia o presión emocional, sino con paciencia, ejemplo constante, dedicación, insistencia, madurez y, sobre todo, con mucho amor.



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lunes, 2 de enero de 2017



Muchas personas consideran que no pueden estar solas o que les da miedo o depresión la soledad. Esto es, en parte, una condición de ciertas personalidades que se han visto forjadas por la crianza o por recuerdos de existencias pasadas.

En la mayoría de los casos, los seres humanos no saben lo importante que es estar solos, pero es un hecho que las cosas más trascendentales de la vida hay que hacerlas solos. ¿Quién va a meditar por nosotros?, ¿quién va a transformar nuestra mente o a despertar nuestra conciencia? Estos aspectos debemos desarrollarlos solos, nadie los va a hacer por nosotros.

La meditación es individual y se da en la soledad de nuestro propio interior. No hay por qué temerle a la soledad, pues, bien entendida, es nuestra mejor aliada para el despertar de la conciencia.

Cuando pensamos en soledad, podemos recordar el budismo y todo lo que se deriva de su meditación vacía. Al considerar estos conceptos, podríamos pensar que es pesimista o deprimente, pero esto no es así, el budismo nos prepara para afrontar la realidad.

El budismo dice:
“Nacemos en la soledad absoluta”.
“Morimos en la soledad absoluta”.
“Meditamos en la soledad absoluta”.
“No podemos librarnos de la vejez ni del decaimiento. Yo seré viejo y mi cuerpo sufrirá ese decaimiento”.
“No podemos librarnos de la muerte. Yo me voy a morir”.
“La vida tiene constantes cambios permanentes, nosotros tendremos que separarnos hasta de la gente que más queremos”.

Sabemos que los budistas del Tíbet son los mejor preparados para entender la muerte, porque están educados desde niños para enfrentar este proceso. Esto también podría parecer pesimista y deprimente, pero no lo es, se trata de genuina educación espiritual.

Aún hoy, conocemos prácticas del budismo tibetano de más de dos mil años, en las que se les enseñaba a los monjes a “ver más” en el silencio. Estas enseñanzas sublimes ayudaban a que, en silencio absoluto, pudieran concentrarse en los distintos sonidos de la naturaleza y del monasterio, como si cada uno fuera un mantra. Logrando este nivel de concentración, podían enfocarse en cada pensamiento, en profunda meditación.

Para nosotros, esto debe ser una guía, una verdad que debe estar siempre presente en la biblioteca del alma, en medio de la felicidad espiritual que nos produce el hecho de tener un ser interior que siempre nos acompaña y el hecho de saber que no moriremos jamás.

Es entonces cuando nos damos cuenta de que la soledad es una compañía clave para lograr la meditación, la reflexión, el balance y el silencio. El silencio es apacible, es una religión universal, sin sesgos; sin opiniones, fanatismos ni chantajes emocionales.

En nuestra cultura occidental estamos acostumbrados a llenar el vacío con ruido, sea visual o auditivo, pues nos da miedo la soledad, no soportamos el silencio, ya que esto nos enfrenta a nosotros mismos. Pero, es en la soledad, en ese silencio interno, que podemos contactarnos con las dimensiones superiores y con nuestro ser interior. En ese silencio, en la meditación, encontramos los secretos y los sonidos de los mundos elevados, y respuestas; y en la soledad y en el silencio podemos entender nuestra esencia y hacer desaparecer nuestros miedos y nuestras obsesiones.

Este silencio en la soledad hace que veamos hacia adentro y nos convierte en seres especiales, nos transforma, nos convierte en espirituales y no permite que seamos personas ordinarias. En la soledad nos ordenamos y recobramos la memoria, volvemos sobre lo andado y recordamos todo aquello que hemos dejado atrás. Nuestra mente recuerda proyectos abandonadas o truncados por las urgencias de la cotidianidad.

La soledad es necesaria, debemos entenderlo y llegar a sentirnos a gusto en ella, pues, tanto la soledad como el silencio, son fuentes de felicidad y de estabilidad, porque es en estos momentos de meditación cuando se crean las ideas, se fomenta la creatividad, se formulan caminos para seguir adelante y encontramos las respuestas a todas nuestros interrogantes.

En la soledad podemos encontrar purificación y sanar todos esos problemas del alma, nos encontramos en una gran capacidad de comprender y de entender, para así lograr, finalmente, esa tranquilidad y esa paz que estamos buscando.

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miércoles, 28 de diciembre de 2016



El hecho de que haya niños que recuerdan sus encarnaciones pasadas ya no es ficción. De hecho, importantes científicos y universidades han dedicado extensos esfuerzos y recursos para analizar este fenómeno y han podido entender que es, sin lugar a dudas, real.

En los estudios se evidencia no solo que los niños han podido recordar lo que vivieron en encarnaciones pasadas, sino que han recordado también su experiencia en ese estado intermedio que hay entre una vida y otra.

Los niños, que no tienen aún contaminación mental, cuentan con claridad sus experiencias, dando un lujo de detalles sorprendentes. Ellos evidencian la diferencia entre nacer con algo de conciencia o no tenerla en absoluto.

Cuando decimos que los experimentos han sido realizados por prestigiosas instituciones, nos referimos a organismos tan importantes como la universidad de Virginia, en Estados Unidos, donde sus estudios siquiátricos siguen todas las estrictas normativas.

Este es un tema interesante, que nos acerca a la verdad, y en el futuro ya no será de “creer o no creer”; será una verdad incuestionable, será parte de la ciencia, en la época maravillosa en la que recuperaremos la memoria celular, espiral y de la línea del tiempo.



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lunes, 12 de diciembre de 2016




El gran Siddhartha, uno de los grandes guías espirituales de nuestra humanidad, decía que un gran problema de la mente es el apego. Muchas veces, nuestra mente se apega a situaciones o rutinas más que a personas. La mente se apega a la seguridad, a la tranquilidad y a la constancia de ciertas circunstancias.

Este es un caso bastante común en algunos matrimonios que llevan varios años de casados: los esposos están más apegados a las rutinas propias del matrimonio que a su propio cónyuge.

En algunos casos, es tan cierta esta realidad, que con los años se han venido acumulando arrepentimientos, inseguridades y resentimientos, pero hay más apegos a las costumbres, y por eso vemos algunos casos de personas que hasta soportan maltratos y abusos con el fin de mantener ese apego.

Ahora bien, si nosotros logramos desapegarnos, desde el fondo de la mente, de la persona y de las situaciones que nos unen a ella, entonces, lograremos sobrepasar fácilmente los tragos amargos de la vida.

En una separación, por ejemplo, los recuerdos obran en contra nuestra, rememoramos aquellas épocas gloriosas de nuestra pareja, y recordamos también momentos más difíciles, como infidelidades o maltratos, con una amarga sensación de injusticia. En entonces que nos llenamos de rencores y amarguras.

¿Cuál es la solución? Dejar que los recuerdos lleguen a nuestra mente de manera neutra, como si pertenecieran a una vida pasada; en ese momento también se neutralizan los resentimientos, las memorias de injusticia e impotencia, y podemos seguir adelante con la vida que hemos creado: autónoma, forjada por nosotros mismos, en la que podemos desterrar la tristeza, la melancolía y la inseguridad.

Cuando nacemos, estamos solos, y lo mismo pasa al momento de partir, pero con la alegría y la seguridad de nuestro Ser interior; todo queda en el pasado, y solo queda la estabilidad y la realidad, el consejo del Ser, la influencia del espíritu.


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martes, 6 de diciembre de 2016



Jesús no fue solamente una figura religiosa en un momento histórico de nuestra humanidad, fue mucho más. Su gran misión es la encarnación del mismo Ser, por esto es que las Sagradas Escrituras sostienen que Jesús es el mismo Dios encarnado, ya que ejemplificó y encarnó en su propia vida todo el camino de la cristificación. En ese sentido, toda palabra, toda sentencia y todo mandato de Jesús es a la vez una frase del Ser, es un mandato divino.

Jesús decía: “Y cualquiera que haga daño a alguno de estos pequeños, mejor fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno y que se le hundiese en lo profundo del mar”.

Esta es la frase perfecta del Adorable para lo que está sucediendo en el mundo moderno con el abuso y el maltrato a los niños. Es una sentencia del Ser acerca de un tema que es tan grave, y tan oprobioso el comportamiento de cualquier abusador, que tiene tal consideración de los labios del propio Jesús.

Dentro del concepto de abuso no está solamente la violencia física, sino que incluye la falta de cuidado en la educación, el descuido y el abandono, secundar sus errores, la indiferencia en la formación de sus respectivas almas y, también, hacerlos sentir inferiores y recortarles su actual y futura grandeza como hombres y mujeres de las siguiernes generaciones.

A los niños hay que criarlos con amor y paciencia, llenarlos de alegría y secundarles sus sueños y triunfos.


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miércoles, 30 de noviembre de 2016



Muchas veces, en nuestro programa radial, nos han preguntado acerca de los niños, sobre sus almas y sobre aquellos pequeños que mueren estando aún en el vientre de la madre; ¿a dónde van esas almas?, ¿van al limbo?

Para iniciar, cabe primero aclarar que el limbo no existe, es un concepto raro, invitado por las religiones, pero su existencia es absurda e imposible. Ahora bien, ¿cuándo encarna el alma? Cuando el espermatozoide rompe la pared celular del óvulo, en ese momento, además del alma, llegan al pequeño cuerpo los demás elementos mentales. Pero, que el alma esté encarnada y que cuente con todos los elementos mentales no quiere decir que este diminuto ser tenga una personalidad. La personalidad se forma al contacto con otras personas, de las experiencias y vivencias, pero un ser que solo ha estado en el vientre materno no tiene cómo comunicar ideas, conceptos o palabras. Algunos podrían pensar que este diminuto ser tiene la personalidad de su vida pasada y muchos médiums intentan comunicarse con ellos, pero esto tampoco es cierto, las personalidades mueren al momento de desencarnar de aquel cuerpo físico pasado.

En este sentido, un pequeño bebé solo ha vivido el estado extático, feliz e indescriptible del vientre materno y, generalmente, cuando estas pequeñas almas desencarnan de manera prematura, vuelven a encarnar rápidamente. ¿Cerca de la madre? Esto es difícil de responder, pero, usualmente todos encarnamos en el mismo grupo de siempre, con relaciones insólitas entre todos.

Por ejemplo, si en esta encarnación tengo una hija con la que tengo una relación muy cercana, puede ser que en la vida anterior esa alma de mi hija haya sido de una amiga también muy cercana, y puede ser que en la siguiente seamos primas o vecinas. Esto se debe a que, aunque siempre estemos relacionados, no siempre tenemos la misma proximidad o parentesco. Entonces, contestar la pregunta de si es posible que el alma encarne cerca de la madre, es muy difícil, lo más probable es que sí, pero es imposible predecir en qué grado de proximidad o qué relación tengan.

Las almas de los niños son idénticas a las nuestras, todos tenemos varios cuerpos y nos manifestamos en distintas dimensiones, y cada vez que encarnamos se van “ensamblando” esos componentes, y al desencarnar algo muere y la mayoría de esos componentes permanece, pero tenemos que ver todo con lógica, con sentido racional; las leyes de todos los planos son exactas y perfectas.

Todo ocurre en el momento justo, en el momento exacto, y en el fluido del karma nosotros estamos inmersos, por esto es que debemos estar en permanente corrección, para detener esa total actividad de la causa y el efecto, solo con conciencia logramos hacer el negocio de la evolución.


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lunes, 21 de noviembre de 2016



Cada persona, a lo largo de su vida, desarrolla su propia forma de avanzar en el camino espiritual, que incluye la mente, la energía, el poder y la disciplina. Pero, es únicamente a través de la meditación como realmente se encuentra el recurso para alcanzar el desarrollo interno, para llegar a la iluminación y reconquistar la conciencia.

La meditación es la puerta que nos conduce desde la oscuridad a la luz, la entrada a crear una conexión con Dios y, finalmente, encaminarnos a la verdadera felicidad. La meditación es la esperanza que está lista para cuando nos llegue el momento de optar por ella.

Cuando se medita, se llega a un punto de profunda concentración, un momento en el que desaparece la influencia de la mente; nuestra pantalla mental queda libre de opiniones erróneas e imágenes materiales y queda lista para recibir la influencia de paz y sabiduría que imparte el Ser espiritual, latente en el punto del corazón del alma humana.

Al iniciar la meditación, la mente se encuentra en un estado agitado, en el que se llaman imágenes actuales y pasadas, se comienzan a hacer proyectos futuros, y nos atormenta con remordimientos de acciones erróneas o registros desfigurados de recuerdos subconscientes. Es en este momento cuando es necesario observarla, aquietarla y llegar a la fase conocida como “mente en blanco”. Una vez se logra este estado, se puede proceder a generar energía y distribuirla al interior o al exterior.

No debemos temerle a la mente, pues es una herramienta maravillosa puesta a nuestro servicio con el fin de obtener la iluminación.

Meditar es fijar o concentrar la atención en el espíritu, que es lo único real; es despertar la conciencia y encaminar nuestras fuerzas terrenas y espirituales hacia un solo objetivo: la evolución; es arrojar de nuestra mente las imágenes y pensamientos erróneos e instituir la imagen del Cristo interno, en la mente y el cuerpo; es colmar la mente y la sensibilidad de pensamientos constructivos, positivos y creativos, es olvidar que existe la ilusión, representada en la materia, que podemos ver y percibir el mundo del espíritu. Meditar es desterrar de la memoria el pasado y el presente mental. Este proceso exige disciplina y cambio, pero es definitivo y sublime.

Meditar es el secreto de la realización espiritual, es comprender que todas las respuestas y la solución a todos los problemas está en el interior, en aquel lugar donde reside nuestro Cristo interior. De esta disciplina es que han nacido las artes y las ciencias. Santos, científicos, artistas y sabios han descubierto las leyes del universo sumergiéndose en profunda meditación y concentrando su atención sobre un aspecto específico.

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martes, 1 de noviembre de 2016



En este artículo hablaremos de tres temas mezclados, relacionados todos con la propia evolución espiritual.

En muchas ocasiones, hemos hablado de los chakras y de cómo influyen en nuestras distintas facetas de la vida. Todos los seres humanos tenemos el poder premonitorio de la intuición, que es precisamente el chakra del corazón. Este nos puede avisar lo que puede ocurrir y, si trabajamos en el desarrollo de esta habilidad, veremos cómo se potencia de manera sorprendente.

En otras ocasiones, hemos hablado del aura, y de las energías malas que se pueden acumular en ella. También hemos dicho que estas energías negativas crecen y fomentan la aparición de gusanos. Hay que ser precavidos y evitar este tipo de proliferación. Una forma de acabarlos es haciendo una purificación de comino, pues tiene el poder de succionar todas las energías negativas del aura.

Otra práctica maravillosa que está ligada a los elementales es la que se realiza en San Juan. Si conoce la práctica y aún no le han salido las semillitas, no se preocupe, el solo hecho de hacer el ejercicio, ya es muy bueno. La vibración del helecho, aun sin semillas, sirve muchísimo para la purificación. Recordemos que los elementales son esquivos y se desconciertan con facilidad, pero cuando se deciden a entregar las semillas, es maravilloso, el ambiente se llena de ruidos, se rompen cosas y todo en esa noche se vuelve normal.




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miércoles, 26 de octubre de 2016




Muchas veces, en programas pasados, nos han preguntado cuál es el significado de las aves en los sueños. Antes de ahondar en su relación con la espiritualidad, primero tenemos que entender y analizar si el sueño es un producto mental o no. ¿A qué nos referimos? Si una persona trabaja en construcciones todos los días, es probable que sueñe con edificios y materiales. Claramente, la mente no se queda en los límites y caricaturiza. Eventualmente, la persona puede soñar con una construcción de más de 500 pisos en una ciudad lejana que no conoce.

Lo anterior es un sueño mental, es decir, inducido por la mente y las vivencias diarias. La mente puede hacer mezclas insospechadas, como que en ese edificio habitan un sinnúmero de perros cubiertos de jabón. Este tipo de sueños proyectan actos propios de la vida, como traumas, obsesiones, compulsiones e ideas fijas, entre otros.

Ahora bien, si una persona sueña recurrentemente con aves, y su día a día no tiene nada que ver con estos animales, entonces, no es un sueño mental; es, indiscutiblemente, un sueño de gran altura espiritual. El significado onírico de las alas y de las aves es de "logros espirituales en los mundos o en las dimensiones paralelas”.

Recordemos que los logros espirituales son catalogados de diferentes formas en el mundo físico. Muchos piensan que con unas plegarias a la semana ya hacen un gran adelanto espiritual, pero esto no es así. Es muy normal ver personas beatas que no son tan adelantadas espiritualmente, a la vez que aquellas de vida sencilla y desapegada con alto desarrollo espiritual.

Soñar con aves es un sueño lindo que simboliza el poder y la libertad del mundo astral, estas imágenes pueden indicar presencia y guía de entidades superiores, es algo equivalente a soñar volando. Sin embargo, estos adelantos son internos y, en tanto seamos discretos y continuemos en nuestro obrar equilibrado, seguirán adelante; jamás debemos ser vanidosos con este tema. 

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jueves, 22 de septiembre de 2016



El bautismo o bautizo es un rito bellísimo, una costumbre que tiene origen divino y que aún es el remanente de la Gloria espiritual del pasado.

Las tradiciones antiguas nos hablan en todo momento del bautismo, y es en este sentido: ¿qué es realmente el bautismo?, ¿cuál es el significado hermético del bautismo? El asunto, necesariamente, debe mirarse desde dos perspectivas distintas: el bautismo como rito o como ceremonia y el bautismo en el alma.

Como ceremonia, el bautismo es un acontecimiento de iniciación religiosa, que se hace con agua, palabras y lecturas de libros sagrados. Como rito, tiene un valor tradicional enorme, porque nace de las verdades espirituales ancestrales, desde el tiempo en que la humanidad llegaba a la Tierra en las esferas de los ángeles.

El bautismo espiritual es diferente, es un hecho profundo y es la primera escala inicial; es la anunciación de que el ser que está siendo bautizado está comenzando el camino de la cristificación, un camino lleno de simbologías. Esta iniciación se ha repetido a través de la historia en innumerables ocasiones. Por ejemplo, Horus, en Egipto, fue bautizado por un sacerdote que bajó de un haz de luz desde las estrellas; Tamuz fue bautizado sumergido en un lago, los celtas bautizaban en ceremonias druídicas de círculos de piedra, los vikingos lo hacían en el centro de sus casas con un caldero de bronce, Juan el Bautista bautizó a Jesús, Nuestro Señor, en el río Jordán, el señor Krishna fue bautizado dos veces, una de ellas en un río cristalino de Vrindaban; los muinanes aun hoy hacen la inversión del jaguar y en el momento inicia la doctrina de Ráfue o del conocimiento divino de la selva, el señor Buda fue bautizado por figuras crísticas de dimensiones superiores y Lao Tzé fue bautizado por los maestros de su orden en la gloriosa iniciación del secreto sendero del Tao.

Dicen los libros sagrados, en una idea que es siempre la misma: “El que no sea bautizado en las aguas de la vida y el fuego del espíritu, no puede acceder al reino de los cielos”.

Ahora bien, ¿qué es el agua de la vida? No se refiere únicamente a la energía sexual, sino que se relaciona con la mente, con el aura, con el astral, con el sistema electromagnético del cuerpo, con la conciencia del mismo camino de la regeneración; es el propósito de recorrer el camino de la cristificación desde el interior. En las aguas de la vida está involucrada la respiración, los puntos energéticos, la conducción energética dirigida, las bases de la doctrina de la columna vertebral, la ciencia del espiral siempre ascendente, el camino de la conciencia, de la evolución, que es siempre ascendente, siempre hacia arriba, siempre en positivo, siempre en dirección hacia el progreso, hacia la pureza, hacia el trabajo, hacia la solución.

Si nos enfocamos ahora en el fuego del espíritu, podemos decir que es la influencia del ser en ese camino, que se representa con más intensidad cuando la conciencia del ser aumenta. En ese camino, cada meditación es un paso hacia la luz del centro, es como si tuviéramos que atravesar una gran alcachofa, en la que cada pétalo es un acontecimiento, una iniciación.

Puestas las cosas de esta forma, todos tenemos que empezar con el proceso de cristificación, comenzando a meditar para acercarnos poco a poco a esa luz interior.

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martes, 13 de septiembre de 2016



En algún momento en nuestro programa de radio, una oyente nos preguntó si era sensato creer en alguien que le había leído el Tarot.

Para contestarle, primero quisiera afirmar que he conocido pocos que realmente sepan cómo leer el Tarot, pues, realmente, va mucho más allá de aprenderse 22 cartas, 22 significados y ver las combinaciones.

Segundo, que leer el Tarot no está reservado para unos cuantos, de hecho, todos tenemos un ser interior infinitamente evolucionado, por lo tanto, interpretar las cartas es un asunto de evolución y asociación con los parámetros y leyes que rigen nuestra vida.

El Tarot no es solo un conjunto de cartas, no; el Tarot es la historia del hombre, la de la humanidad y su evolución espiritual en 22 guías o resúmenes. Estos son representados en las 22 letras egipcias del alfabeto básico Kuil, son las primeras 22 letras del alfabeto hebreo, son las 22 runas, las primeras 22 inscripciones sánscritas del alfabeto Devanagarî, son los 22 ideogramas iniciales de los alfabetos milenarios Quilpi de los chinos, son los 22 animales básicos de los mayas y los 22 regentes naturales de los incas más antiguos; también, de los primeros 22 signos Chei de los navajos, y también son las primeras inscripciones básicas de los Templarios, alquimistas y las radicales chinas modernas. En todos ellos se encierra el secreto de la evolución y la llave de la iluminación. En cada letra hay un aspecto que resume una parte del camino de la conciencia.

Por lo tanto, para leer las cartas del Tarot, la persona debe entender esta simple, pero suprema verdad: del 1 se deriva el 2, el 1 representa al Padre y el 2 a la Divina Madre. El 3 y el 4 son los hijos (hija e hijo, respectivamente), que son los emperadores herederos de los dioses.

Los 4 son los padres e hijos que les he nombrado, los 10 son las primeras leyes de la creación, las mismas que para los hebreos son las séfiras, para los hindúes los aspectos de Dios y para los chinos los puntos energéticos del universo.

Por ejemplo, en la Cábala, el 1 está asociado con Keter, el ser supremo, él es el todo; y del todo nace la sabiduría Chomah y también la inteligencia Binah, son secretos sencillos heredados de nuestros ancestros venidos de las estrellas.  Al otro lado del mundo, en Japón, están los 10 primeros Kan:  Ki no ye, Ki no to, Fi no ye, Fi no to, Tuti no ye, Tuti no to, Ka no ye, Ka no to, Mitu no ye y Mi tu  no  to, cada uno de los cuales encierra un secreto de ascensión energética y situación y movimiento de la energía fundamental.

El que sabe leer las cartas, conoce la sabiduría antigua, la historia, los alfabetos y los arcanos, entiende de séfiras y de chamanismo, pues debe poder conectarse con las fuerzas cósmicas y naturales y poder adelantarse en algo o ver la lógica de la secuencia de todo.

El Tarot es nuestra propia vida, es el camino espiritual, es la senda secreta para llegar al Ser; por esto es tan sagrado. Sabiendo que el 1 es Dios, que el 2 es la Madre Divina, que el 5 es el Señor de la Ley y que el 22 es el retorno del Cristo, ¿tendremos el ánimo para preguntar un asunto sin importancia?

Recordemos que el único maestro es el Ser Crístico que vive en cada corazón.



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jueves, 8 de septiembre de 2016




La idea de celebrar el Día del Padre nació en Washington, Estados Unidos, hace más de cien años, con el fin de homenajear la labor de aquellos hombres cabeza de familia que criaban solos a sus hijos.

Con el tiempo, este concepto se ha expandido y, hoy, no solo se elogia esta labor, sino también su posición de esposo; es una celebración al hombre del hogar.

Ahora bien, ¿qué es un hombre del hogar? En nuestras costumbres de América Latina, la labor de padre o esposo se ha encajado en unas tareas muy específicas, pero estas no abarcan completamente el concepto de hombre del hogar, que no es aquel que impone mando o que ejerce violencia, es la autoridad y la enseñanza de los valores, y la representación misma de la disciplina desde el ejemplo.

Un hombre del hogar es bondadoso y trabajador, que muestra en sus obras cariño y respeto por los demás. No es aquel que ostenta dominio ni mucho menos un simple “proveedor” de bienes y servicios. Es una figura trascendental, un protector de su gente, que no descansa en su preocupación por el bienestar de los suyos.

Un hombre de hogar tampoco es aquel de fortaleza física o de destrezas, no es un propietario ni es competitivo; es correcto, cariñoso, amable, disciplinado, estricto, con autoridad moral y con comprensión de las prioridades. Es un hombre que afronta las dificultades con responsabilidad y presencia, y que se dedica a enseñar a los suyos las 24 horas del día, todo a través de un buen ejemplo.

Un verdadero hombre de hogar es quien ama, respeta, valora y cuida a su esposa como un tesoro, y si los demás ven esto, incluidos los hijos, ese hombre tendrá todo el valor del mundo.


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lunes, 1 de agosto de 2016



 
La mente es la heredera del poder. En los mundos espirituales, el ser interior es el dueño del poder, es la fracción crística que todo lo llena y anima; cuando el poder del ser desciende a los cuerpos densos, llega a través de la mente.

La mente puede imaginar, visualizar, ordenar y llevar a la práctica. Todas esas situaciones hermosas de nuestra vida cotidiana, como las imágenes, la tecnología, las ciudades o la comunicación, son una aplicación tridimensional de la energía mental; todo fue primero un pensamiento y luego pasó al mundo físico.

Pero, la mente también puede crear sucesos negativos, como las armas, la guerra, la envidia o el odio. Así mismo, todo esto es primero mental, para luego pasar a agredir y dañar a una persona o grupo. Las entidades astrales y mentales tenebrosas, como las larvas, las corrientes negativas, el ego, todo es mental.

La mente es eterna, dado que es un atributo del íntimo, y como tal, permanece después de la muerte. Las almas pueden tomar otros cuerpos, otros vestidos, pero en este proceso de transición su caudal, aún activo de energía, imágenes y formas, se convierte en un verdadero contaminante del espacio físico-astral.

Aquí es cuando debemos acudir a la naturaleza: ella es siempre sabía y sitúa remedios que nos rodean. Los elementales, por ejemplo, son una gran ayuda para la limpieza y la eliminación de esas formas negativas.

Para la limpieza mental de recintos que han sido contaminados por visitas envidiosas o personas malintencionadas, y para liberar el ambiente de los restos astrales de personas que han desencarnado recientemente, es necesario hacer la práctica de “Las plantas del vapor positivo”. En la naturaleza está la clave para desdoblar lo siniestro, en los aromas reside el remedio para problemas ultrafísicos. Muy pronto, la ciencia descubrirá el reino que se oculta detrás de las plantas, en otro estado de conciencia, en otra coordenada.

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