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miércoles, 15 de marzo de 2017



Una de las cuestiones más recurrentes en el programa de radio es el karma, su funcionamiento y su razón de ser. Nos han preguntado: “Es verdad que uno lleva el karma de los padres por varias generaciones?”.

Esta es una confusión que parte de algunos pasajes bíblicos, sobre todo, del Antiguo Testamento, que se leen a letra muerta, pero debemos aclarar que estos pasajes se refieren a estados espirituales y a símiles del “ser” y no al karma o a la familia.

Cada persona paga su propio karma, cada quien es responsable de sus acciones y, por lo tanto, tendrá que lidiar con las consecuencias. Cada ser humano tiene que rendir cuentas de sus actos pasados, pero, sin importar qué tan grave haya sido la falta, ese karma no recae sobre sus hijos o nietos; nadie paga el karma de otra persona.

Debemos entender que los jueces de la ley miden hasta los más recónditos lugares de la mente y saben que esto genera un efecto que se remonta a una causa muy específica. Únicamente cuando el “ser interno” comprende esto y es consciente de esta cadena de acción y reacción, es que la mente se ilumina y, como por encanto de magia, se libera del karma.

Los grandes alquimistas de la Europa del siglo XIX decían que la conciencia es la ley superior que puede lavar el karma de las leyes inferiores. Y tenían mucha razón.








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martes, 14 de marzo de 2017



Muchas veces nos han preguntado cuál es la mejor forma de educar a los hijos y, aunque no hay una única forma establecida, sí hay algunos lineamientos que pueden ayudar. Este es el caso de los conceptos budistas, que en muchos casos son implementables hasta en las situaciones más difíciles. Uno de los conceptos más fuertes es la compasión, el ser considerado con el otro y ser conscientes de nuestros hijos, de nuestro estado y del de ellos.

Como padres es muy normal siempre estar alerta: ¿dónde están?, ¿qué están haciendo?, ¿qué fortaleza tienen para afrontar una agresión?, ¿qué reacción y qué posibilidad de respuesta existe? ¿En casa se oculta o se habla todo?, ¿qué temas están vetados?, ¿por qué están vetados estos temas en particular? En la compasión nos tenemos que ubicar en los zapatos de nuestros hijos.

Además de ser compasivos con los hijos, es indispensable ser cercanos, pues una persona solo asimila, entiende y concibe aquello que está próximo. Si no somos cercanos a los hijos, será imposible entenderlos o ponerse en sus zapatos. Las filosofías orientales están muy avanzadas en esta situación, pues tienden a educar a sus hijos bajo este sistema. Pero, existe un sinnúmero de casos, sobre todo en nuestra sociedad, en los que los hijos son educados en el silencio, en la humildad y respeto mal entendidos, y se ven en la situación en la que no pueden o no saben cómo comunicarse. En estos casos, es muy común ver problemáticas y hasta llegar a abusos o maltratos.

En este sentido, es indispensable criar a los hijos bajo la compasión, la comprensión y el respeto, tratando de ser cercanos a su situación y sentimientos, pero, sobre todo, valorando la comunicación sincera entre ambas partes.





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viernes, 10 de marzo de 2017



El origen del mundo es uno solo y todos nosotros tenemos en nuestra memoria astral y ancestral los mismos principios e inquietudes, sin importar las creencias o convicciones.

Todos los seres humanos tenemos una intuición y una memoria que siempre apuntan a la verdad, y es por esta razón que, en algún punto de nuestra vida, nos hemos cuestionado o nos cuestionaremos cosas como: ¿solo hay una vida?, ¿qué sigue después de la muerte?, ¿hay libre albedrío?, ¿existen los extraterrestres?, ¿hay varias dimensiones o solo esta, física?, ¿quién lo dice?, ¿qué se ha hablado de otras dimensiones?, ¿quién lo ha dicho?, ¿expertos o empíricos?, ¿expertos en qué?, ¿quién ha determinado quienes son los expertos?

Así como las anteriores hay muchas preguntas que se cuestionan sobre la existencia, la muerte, la vida, la reencarnación, la misión del ser, la espiritualidad y las religiones. Todo esto es sumamente valioso, pues nos acerca a la verdad, pero es entonces que debemos mirar hacia el pasado y observar los miles de coincidencias que existen entre la espiritualidad y la ciencia, y entender que muchas de las preguntas ya tienen respuesta.

Si observamos, por ejemplo, los libros sagrados, vemos que entre ellos existen un sinnúmero de similitudes, y es que ninguno es copia del otro, sino que forman parte de la memoria colectiva increíble a la que estamos conectados todos los seres humanos, así algunos aspectos sean desconocidos para nuestra civilización moderna.

Un ejemplo maravilloso son los relatos y estudios de los hermanos Jacob y Wilhelm Grimm, famosos por cuentos tan bellos como ‘La bella durmiente’, ‘Cenicienta’, ‘Blanca Nieves’ y ‘Hansel y Gretel’. Ellos no solo fueron espléndidos autores, sino grandes estudiosos de la lengua alemana, del saber antiguo y del origen del conocimiento de las civilizaciones; eran, además, expertos en la Edda antigua y tradujeron de manera sorprendente los textos casi rúnicos de Noruega y Finlandia. Existe un libro magnífico de estos hermanos que nunca salió a la luz, por su contenido absolutamente escandaloso para la época, en el que relata el origen divino de las lenguas, que estaba fundamentado en el conocimiento que ambos tenían sobre los Ases, los Vánen, las tierras misteriosas polares y sobre los seres de la “Luz verde del alba”.

Los hermanos Grimm fueron unos sabios sin iguales, expertos en las lenguas muertas y en las antiguas; sabían leer en nórdico y entendían a la perfección las viejas runas de línea, que se leían como una clave. Ellos comprendían estas letras tan complejas, que sin duda son el origen del céltico, del rúnico, del persa, de las lenguas hindúes y de los más recientes hebreo y griego.

Los hermanos conocían las sagas más antiguas, como las de Gongú y de Egils, historias atlantes que se ha confundido y tergiversado con el pasar del tiempo. Muchos las han considerado como solo textos poéticos o míticos, pero pocas personas, como los Grimm, Tolkien o Perrault, genuinamente se han puesto en la labor de mirar su misterio y entender de ellas el origen de las civilizaciones más antiguas.

Una de estas enigmáticas civilizaciones es la sumeria, que existió en lo que hoy es Irán e Irak, cerca de los ríos Tigris y Éufrates, y que, al día de hoy, sigue generando inquietudes. No se sabe en qué momento apareció realmente, unos dicen que hace seis mil años, pero sigue siendo incierto. Lo curioso es que hay registros de sumerios y acadios mucho tiempo antes, a veces como rivales, otras, como hermanos. Otro gran misterio de estas culturas es que hace cuatro mil años se esfumaron, sin razón aparente, pero muchos historiadores han dicho que se debió a una guerra enorme con armas de destrucción masiva, como las que se encuentran hoy.

A pesar de no dejar rastro en la Tierra, sí quedaron consignadas grandes calamidades en las escrituras cuneiformes de Sumer, donde se habla de grandes tormentas en el cielo, de vientos malignos y calores volcánicos, muertes de pueblos enteros y destrucción de las casas; de contaminación de aguas, tanto, que hasta los “seres grandes” se elevaron al cielo, pues a ellos también les resultaba imposible contener la tragedia.

Son famosas las tablillas en cuneiforme de los “Lamentos”; las tablillas de Uruk, la de Eridú y Nippur dicen lo mismo y hablan de la Gran Señora de las Ciudades, de Ninki, la Gran rectora, que se elevó en los aires, angustiada, y abandonó sus ciudades a bordo de su disco solar, tan puro, que no podía tocar la Tierra. Estas mismas tablillas hablan de las grandes explosiones, de los discos solares que recogieron, evacuaron y guiaron a pueblos enteros a otras llanuras, a Oriente, hacia la tierra de “los hijos de los azules”, que probablemente se refiera a los hindúes.

Algunas tablillas hablan de lluvias radioactivas, de guerras de gigantes y de ángeles, de gente venida del espacio. Lo cierto es que los zigurats y las ciudades aparecen devastadas, pero hay en el templo de Marduk otras crónicas de seres mágicos y sabios “que no morían”, los llamados “sabios de la Corte de Enlil”, que nunca bajaban del cielo. Se nombra también a los hijos de Enlil, los Ebla, que eran el puente entre la Tierra y el cielo, eran luces mejoradas que podían recibir a las almas caminantes de Inanna o de la Madre Cósmica, de la forma de las estrellas.

Eso es Sumeria, el origen de mucho de lo que hoy existe, la civilización madre de los hebreos, posiblemente, los padres de la Cábala, los padres de los griegos y de las culturas latinas. Hoy, sigue siendo un gran enigma de nuestra historia.



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miércoles, 8 de marzo de 2017



En una fecha como esta, el Día de la Mujer, escuchamos por doquier una cantidad de juicios: que es una sinvergüenza, que es infiel, que se deja maltratar; pero también oímos conceptos sobre la igualdad, la liberación y la independencia.

Es muy usual ver cómo todos estos conceptos suelen ser extremistas y tienden a poner a la mujer en un papel único de servicios, oficios generales o guardería. Pero, si ahondamos genuinamente, podemos entender que solo existe una respuesta frente a la pregunta sobre cuál es el papel de la mujer en la civilización actual: la mujer ocupa la mitad de la población, tiene la misma importancia que el hombre y está muy equivocado quien se atreva a dudarlo. Es una realidad evidente.

Desafortunadamente para todos nosotros, su papel se ha disminuido en la historia, el hombre ha abarcado el protagonismo, dejando a la mujer trabajando tras bambalinas; pero esto ha ido cambiando.

Ahora bien, no podemos negar que existen diferencias entre hombre y mujer, claro que las hay; evidentemente, no somos idénticos, tenemos desigualdades tan profundas, que se ven reflejadas tanto en lo social como en lo espiritual. Pero esto no es malo, ni habla más o menos de uno u otro.

La mujer es la casa, el útero, la maloca, el templo, el hogar de calor y de fuego; la mujer es la cavidad, la cueva donde se gesta lo nuevo. Su misión, desde el profundo significado de los símbolos, es la preservación y el cuidado de la vida.

La mujer es la raíz que crea el hogar, es la que lo une y aglutina; es la base ética, respaldo y compañía de los hijos; la que todos los días trabaja por generar un ambiente de seguridad y cariño. Por estas, y por otras mil razones, es que la madre es una parte trascendental del hogar.

Lo anterior no debe suponer que, por tener la mujer esa misión, quiera decir que es descerebrada o inútil, todo lo contrario: la mujer puede ser una excelente profesional, sin importar el campo. De hecho, en la actualidad, el ser humano con mayor coeficiente intelectual es una mujer y deja muy lejos al hombre que le sigue en posición. Es importante recalcar esta curiosidad, pues, en la era de Piscis la mujer fue considerada como menos inteligente y relegada al plano doméstico. Aun ahora, en la época de Acuario, quedan algunos vestigios de esta mentalidad.

¿Es buena la liberación femenina?
Este es un concepto que, bien entendido, es maravilloso, pero que, mal manejado, se vuelve absolutamente destructivo. Es realmente positivo que una mujer pueda ser todo lo que quiere, profesional y afectivamente, pero esto no se debe confundir con actitudes como la infidelidad o el abandono del hogar. Ningún concepto de libertad permite la posibilidad de hacerles ese daño a una pareja o a los hijos.

Esta equivocación sucede mucho cuando se confunde el amor con la actitud de sacrificio absoluto y maltratador. Una cosa es una madre que, con amor, cuide y ordene el hogar en la cotidianidad, pero otra muy distinta es la figura de una madre con la carga del oficio y el aseo vitalicios, en los que relegue sus sueños y deseos por un marido que la maltrate física y emocionalmente, o por unos hijos que la humillen por su labor en el hogar.

Históricamente, la mujer ha sido relegada y disminuida en todos los ámbitos de su vida: en su inteligencia, pues siempre ha sido considerada menos capaz; en su sexualidad, porque siempre ha estado en pos de los deseos del hombre; en su espiritualidad, debido a que siempre ha pasado a un segundo plano; y en su libertad laboral, dado que suele tener menos oportunidades o un salario inequitativo. Esto tiene que cambiar.

Colombia es un país de ejemplo, ya que tiene incontables mujeres responsables, inteligentes y trabajadoras que hacen su vida para mantener un hogar con amor y maestría.

La mujer es la representación de la pureza y debe liberarse del maltrato, de la injusticia y del menosprecio; pero nunca de sus dones espirituales o de su misión encomendada.




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martes, 7 de marzo de 2017





Las corrientes espirituales son muchas y son incontables las tendencias y los aspectos que han resultado de cada trabajo espiritual. Por ejemplo, existe el método contemplativo, practicado por monjas y monjes, por budistas, brahmanes y hasta por pieles rojas; es el seguimiento pasivo de la fuerza espiritual interior; es la comunicación con el átman por medio de la contemplación interior. Este método es bellísimo, pero requiere años de paciencia y experiencia; es un proceso tan lento, que muy pocos alcanzan a desarrollarlo.

Otro método maravilloso y casi mágico es la compenetración con la naturaleza, practicado por los muinanes, los coguis, por algunos tibetanos y chamanes mexicanos, y también por muchas etnias del Amazonas. En este método los chamanes vibran en espíritu con toda la naturaleza, con la energía de la Tierra: en ese momento el chamán es árbol, es mico y guacamaya; es planta, tierra e insecto. En este instante de absoluta conexión, el chamán es el deva del río, el hada del lago, el alma de la selva y del desierto; pero también es espíritu de quienes lo rodean y de quienes están al otro lado del planeta. Este proceso es un ciclo cerrado en el que el amor es la única ley y verdad; es un método completo y complejo que requiere el absoluto sacrificio de toda la vida y la disposición de la mente al aprendizaje, al despertar de la sensibilidad, para llegar así a esta unificación absoluta.

Otra gran corriente es la del vacío, practicada por hinduistas, budistas zen, tantristas, yoguis y pieles rojas. Se trata de despejar la mente del ruido y del caos en busca de observar únicamente la luz y así llegar a la iluminación. Muchos han malinterpretado este método, tildando a sus practicantes de ateos o antirreligiosos, pero esto no es cierto, su meta es despejar tanto la mente, que lo único que quede sea la voz del Átman interior, sin distorsiones ni interferencias. Es un trabajo complejo y muy interno, profundamente espiritual. Las almas que se entrenan en este método son fuertes, amorosas y veraces, como lo fueron Buda, nuestro señor Jesucristo y tantos otros maestros que han divulgado el conocimiento de la evolución.

Una de las tendencias más utilizadas es el yoga, practicado por millones de personas alrededor del mundo, pero principalmente en India, China y Japón. Es una ciencia vieja y efectiva, que probablemente nació de las instrucciones de los vedas y los upanishads; tiene un origen remoto, que está más allá de la Tierra.

Existen varios tipos de yoga, entre ellos se encuentran:

  • Bakti yoga: es el yoga devocional.
  • Tantra yoga: es el energético.
  • Kriya yoga: es el de los mantras profundos y de la mirada interior.
  • Sutra yoga: es el de las verdades del universo, divulgado por Patan-jali, uno de los grandes yoguis del mundo.
  • Hatna yoga: conocido también como el yoga de la gimnasia, es el más popular en Occidente. Puede también llamarse Asana yoga.

Cualquiera de los yogas anteriores puede desarrollar por completo la mente y el ser de cualquier persona, pero debemos entender que el yoga no es toda esa superchería que es tan popular en Europa y América; no es solamente sentarse en posiciones complicadas, juntar los dedos y decir “Ohm”. No, el yoga es riguroso y su practicante debe tener pleno convencimiento de lo que está haciendo y estar seguro de que nace del alma.

De estas grandes corrientes o tendencias espirituales han salido los guías y santos, maestros, santones, chamanes, filósofos, etc., inspirados por el mismo objetivo, que, resumido en dos palabras sería: “evolución y conciencia”. En esta filosofía nacen los conocimientos, las sabidurías, las reglas evolutivas, los procedimientos espirituales de toda índole y, a la vez, es el común denominador de todo; es lo que hace que sean posibles las coincidencias entre Jesús, Lao Tse, Mahoma, Rama Krishna y Agustín de Hipona.



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lunes, 6 de marzo de 2017




Hablar de los elementales no es tarea fácil, pues hay mucho escepticismo frente a todo lo que pertenece a otro estado de conciencia. Lo curioso es que durante toda nuestra historia las diferentes mitologías y todos los libros sagrados han nombrado a los elementales, dándoles otros nombres, pero siempre refiriéndose a las mismas entidades: las almas o espíritus de los elementos.

Muchas veces la gente se confunde y limita la existencia de los elementales a las plantas, pero estos seres van mucho más allá, todos los elementos tienen formas elementales, hasta los más sutiles tiene sus almas elementales en la quinta dimensión.

Este es un tema real, que no se puede tomar a la ligera hablando solo de haditas y gnomos. Y es que el ser humano se ha olvidado de muchas verdades, ha perdido su clarividencia y su poder de ver lo que existe en otras dimensiones.

El primero que usó el término “elementales” fue el gran médico y alquimista Paracelso, hace casi quinientos años. Hijo de padre médico y alquimista, y de madre clarividente, fue formado dentro de la espiritualidad y la ciencia; la medicina de hoy le debe mucho a su sabiduría. En sus estudios espirituales mencionaba a las hadas, a los gnomos y a “gente menuda” como los elementales. Él mismo decía: “Digo que son elementales, pero ya han sido mencionados de otra forma”. Como era médico y alquimista, se refería casi exclusivamente a los elementales de las plantas y a los de la tierra, pero recordemos que todos los elementos tienen sus elementales, lo que ocurre es que no tienen la misma duración. Paracelso bautizó muchos elementales con nombres prestados de las mitologías y sus estudios son aún hoy una base de análisis en Alemania y muchos otros países europeos.

De los elementales existen muchas preguntas y las más usuales son acerca de sus formas humanoides o tamaños visuales, pero también existe mucha incertidumbre, porque el ser humano tiende a negar la existencia de aquello que no ve o no entiende, pero esto es solo nuestra incapacidad de ver otros mundos, más no niega en sí la existencia de estas entidades.

Unos de los elementales más comunes son las sílfides o silfos, nombrados así por Paracelso, que son los elementales del aire. Sus existencias son pasajeras, pueden durar desde instantes hasta algunos días, pero lo curioso es la cantidad de avistamientos que han tenido. Donde más aparecen es sobre las nubes, en zonas altísimas de la atmósfera; al momento de una tormenta aparecen momentáneamente como una figura luminosa, a consecuencia se producen los rayos, seguidos por el sonido del trueno. El fenómeno desaparece rápidamente, pero su aparición no solo ha sido vista por científicos, pilotos y personas que trabajan en la aeronáutica, sino que también ha sido fotografiado numerosas veces. Tan recurrente es el fenómeno, que los científicos y meteorólogos los conocen como “duende de las tormentas”.

El premio Nobel de Física, Charles Winston, habló con mucho ahínco sobre estas apariciones, lamentablemente, murió sin poder ver las fotografías de avanzada que se dan hoy. Las primeras imágenes de calidad se tomaron por accidente cuando en Estados Unidos se hacía un seguimiento a la trayectoria de un misil experimental y, desde entonces, se han venido tomando maravillosas fotografías de este fenómeno que no dura más de una milésima de segundo.



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jueves, 2 de marzo de 2017



Todos hablan del apocalipsis, de la gran guerra, de la violencia y del fin de los tiempos, pero nadie discute acerca de cuál es la gran causa de todo este terror actual y futuro.

¿Cuál es el origen del horror y la violencia?
Su origen es la “gran bestia”, que en realidad es la “bestia mental”: la mente es la que genera la violencia y el fanatismo, es la que siembra la muerte y el horror en nuestra humanidad; es la que se apega a las ideas, a las propiedades y a los falsos ideales. El conjunto de los miles de millones de mentes conforma la “gran bestia apocalíptica”. Cada vez que decimos “yo quiero”, “a mí”, “yo opino” o “a mí me gusta” no estamos hablando de la esencia de nuestro ser, sino desde nuestro ego. Cuando escuchamos: “yo opino que esto se debe hacer de tal forma” o “ustedes no piensan y no quiero pensar por ustedes”, son las frases de los grandes ideólogos de la “bestia mental”.

Si pensamos en almas grandiosas, como Jesús, y consideramos cuál sería su respuesta frente a la guerra, la violencia y la muerte de tantos inocentes, podemos afirmar con certeza que su postura sería de rechazo absoluto y de reafirmación sobre la no violencia, igual que Gandhi.

Entonces, ¿de qué forma se puede erradicar el problema de la violencia? Simplemente, atacando el origen, y el origen de la violencia es la mente. La clave es tan simple, que la mente no la comprende; es tan sencilla, que la mente la pasa por alto.

La clave está en tres palabras:

  • Conciencia: el despertar, es inaplazable; ver, darse cuenta, mirar más allá, alcanzar la verdad, soñar con ella. El despertar de la conciencia es el pilar mayor de la evolución.
  • Amor: el “ahimsha”, la no violencia, la tolerancia; hablar, llegar a entender; ser por un instante el otro. Recordemos ‘La historia interminable’, del alemán Michael Ende: solo la fusión de las ideas y el amor pueden salvarnos.
  • Ánimo: no decaer, no dejar de tener fe; ser siempre optimistas; creer en el progreso, en la vida, en la solución, en la naturaleza; no dejarnos apabullar por la tristeza ni por la desesperanza.

Lograr esto no es imposible; pero sí se requiere ser firmes, disciplinados y, en algunos casos, duros y rigurosos, y, sobre todo, siempre abogar y practicar la no violencia: el “ahimsha”.


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viernes, 24 de febrero de 2017



Al observar el cielo y sus estrellas, muchos se preguntan cómo en épocas pasadas se llegó a la idea que en cada constelación aparecían figuras tan específicas como peces, gemelos o un escorpión.

Si observamos el firmamento con detenimiento, podemos concluir que en cada constelación se pueden visualizar diversas formas según como se unan las estrellas que las conforman, así que nos preguntamos: ¿cómo llegaron a la conclusión, por ejemplo, de que hay una figura de un humano aguador que vierte un cántaro?

La respuesta es que estos conceptos pertenecen más a una tradición antigua que al hecho de lo que se puede observar literalmente en las estrellas. Si se investiga con profundidad, nos podemos dar cuenta de que tales nombres y signos tienen un origen muy remoto en el tiempo.

Antes de Babilonia, ya existía el concepto del aguador; antes de los antiguos árabes, antes de los sumerios, ya en la civilización védica, antes de Mohenho Daro, existía la base de las 22 influencias externas, entre las que se encontraban los 14 signos del zodiaco, incluyendo la araña y ofiuco, también presentes en la elíptica, ya existía el concepto de los signos, perdido en el tiempo remoto; el signo del hombre ya existía.

Lo que ahora conocemos como el signo de Acuario, que se ha simplificado en gran medida, existía desde mucho antes, bajo el concepto primigenio del arcano 14. Descubrimos que Acuario es la misma temperancia del tarot: un ángel aguador que vierte el contenido de un recipiente en otro, un Sol de siete rayos en la parte superior y tres flores y una serpiente en la parte inferior.

Esto representa la mezcla alquímica para crear un hombre nuevo. Es resultado, creación, luz, electricidad y nacimiento de la cristificación. El Sol de siete rayos es Cristo, las flores y la serpiente son signos volitivos, en los que la energía sube y es irradiada, comunicando así todo su resplandor.

La constelación de Acuario no es muy notoria, pero rige los dos mil años que vienen. Su entrada se marca por las guías de esta constelación y es por todo esto que es considerado como la era del desarrollo de las comunicaciones.

Los cúmulos estelares de Acuario, de extraordinaria luz, han sido citados en las estelas de piedra de Egipto, y sabemos que solo hasta el 4 de febrero de 1962 fue que la influencia de estos grupos estelares comenzó a sentirse en la eclíptica.

En la era anterior, la de Piscis, la influencia se daba en marzo, y fue una época quieta y oscura. Ahora, con la entrada de Acuario, vemos una era de luz, de despertar, de comunicaciones y de evolución. Todo esto ha sido escrito por los antiguos sabios que llegaron de las estrellas.

En la era de Piscis el símbolo principal era el pez, figura que representa a Nuestro Señor y a los apóstoles pescadores. Esta época estuvo determinada por los lentos viajes en barco a través de los amplios mares de nuestro planeta. Fue una temporada de paciencia y quietud.

La era de Acuario, que acaba de comenzar, se destaca por el símbolo del aguador, un humano sosteniendo un cántaro; es el tiempo del hombre que descubre y que se supera.





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jueves, 23 de febrero de 2017



El río Amazonas es el más largo y caudaloso del mundo, alimentado por un sistema fluvial durante todo su recorrido, que parecería incontable. A su alrededor crece la selva más grande y espesa del planeta, son millones de kilómetros cuadrados llenos de vida y misterio, tan majestuosos, que hablar de ellos sería casi interminable.

La gran selva amazónica es más que majestuosa, en cada uno de sus rincones se oculta un secreto, una memoria y una capa vegetal distinta. Existen en ella cosas tan maravillosas como sus pueblos de Brasil. Ellos no hablan, sino que se comunican telepáticamente. Sus comunidades conocen los secretos y las memorias de la selva y ven con los ojos del alma; la misma vegetación es distinta donde viven estas personas tan avanzadas espiritualmente.

Además de esta población brasileña, existen muchos más ejemplos, como en Perú, donde están las comunidades que custodian los “Túneles de la selva”, en Ucayalí, al sur de Pucallpa. Iguales custodios existen en Ecuador, en los nacimientos de los ríos Tigre y Napo. Allí están los ancianos que cuidan las entradas de los Tayos: los túneles extraterrestres que avanzan hasta Colombia, y este país están los devas de Vaupés, en las sierras de Cumare y Chiribiguete; allí es posible ver verdadera magia chamánica. En Bolivia, en el río Mamoré, hay vórtices casi visibles; es una selva muy distinta, es un rincón del paisaje amazónico que no tiene parecido.

Nuevamente en Brasil, en un sitio conocido como la Sierra de Güipara, hay pirámides y una ciudad de una civilización muy antigua, pero se la tragó la selva. Es como un Chichén Itzá, pero en el Amazonas, y está fuertemente custodiada por los indígenas apuís, que no dejan que la gente común entre; son custodios de un saber que saldrá a la luz más adelante.

Todas estas pirámides, ciudadelas y terraplenes tienen custodia de devas de la selva. Muchas personas les han preguntado a los habitantes de poblaciones cercanas acerca de estos sitios sagrados. Ellos claramente contestan: “No vayan allí, porque ese lugar está rezado”, “y con un rezo muy fuerte”.

En Guyana, en el nacimiento del río Blanquito, existe una comunidad de indígenas que cuida un espacio entre piedras, en el que queda una ciudad que nadie ve. Los indígenas dicen: “Usted no la ve, porque la ciudad no es de matas, ni de piedra, ni de agua; es una ciudad hecha de tiempo”. Si ellos dicen que es de tiempo, es porque esa ciudad se encuentra en la cuarta dimensión.

En Surinam, al sur del poblado de Apelina, encontramos un chamán muy misterioso y particular. Está entrado en años y tiene los ojos del alma despiertos, conoce los secretos de todo el Amazonas y sabe de un túnel que se descubrirá en unos años.

En Venezuela existe un lugar bellísimo y sagrado, en donde la selva y los llanos se confunden. Cerca de la frontera con Colombia se alzan los montes Tepuyes, elevaciones naturales sorprendentes con paredes verticales y floras y faunas que parecieran de otro planeta. Dentro de estos tepuyes se encuentra uno muy especial, conocido como el cerro Autana, que es sagrado para la comunidad piaroa. Esta montaña es conocida desde hace miles de años por las comunidades amazónicas como el “Árbol de vida”.

Las leyendas indígenas sobre el cerro Autana son muy claras cuando dicen:

“En los tiempos en los que los ancianos podían ver más allá de los ojos, se presentaba ante ellos una casa con miles de techos en la cumbre del Autama, y ellos preguntaban qué era esa casa, y les decían que era uno de los lugares sagrados a los que llegaban atraídas las almas de los muertos antes de terminar su ciclo y de finalizar su trance”.

Estas son palabras muy parecidas a las leyendas de mongoles y tibetanos de Shambalah, y a los cuentos del paso de las almas por las ciudades del tiempo en el momento del desdoblamiento o de la muerte. Pero, proteger este maravilloso monte, sus secretos y tradición, se ha convertido en todo un reto para la comunidad indígena, ya que han tenido que lidiar con la difícil situación de Venezuela, sumada al contrabando, la droga y la violencia que abundan en la frontera con Colombia. A pesar de las complicadas circunstancias, los piaroas continúan su legado.

Una de las leyendas más bonitas de los piaroas es la del gigante conocido como Maripadem. Se trata de un ser alado que se lleva a los humanos, algo parecido a un ángel de la muerte, como podría también ser la representación de Anubis para los egipcios. Para los piaroas, el alma humana es Maguarí, y dicen que el que vive en la selva hace una estación en Autana, para recuperar la memoria antes de entregar cuentas a Guajarí.

Esto es increíblemente parecido a la educación del Bardo tibetano, pero nosotros no podemos separar los conocimientos, somos habitantes del mismo planeta, estudiantes de la misma escuela. Esta narración o mito cuenta con claridad la historia de la transmigración de las almas y la relación del Ser con el alma. Ellos dicen:

“Autama era un árbol que llegaba hasta el cielo y era el centro del mundo cuando las tierras estaban distribuidas de manera distinta, y, como tocaba el cielo, de allí bajaban las almas, las que trajeron los seres alados. Pero un día Guajarí ordenó que se cortara el árbol, entonces, el árbol se le vino encima y Guajarí murió, entonces, las almas, por esto, se ven obligadas a ir a Autana, al árbol cortado”.

¿No es ésta una narración de la siembra extraterrestre en términos de la selva?, ¿no se parece al mito nórdico de Igdrasil? Este es un tema bellísimo, de los chamanes de la selva amazónica.




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martes, 21 de febrero de 2017




En nuestra historia, nos hemos encontrado varias veces con objetos maravillosos y sorprendentes que, simplemente, no encajan en el sistema establecido de fechas e inventos. Aquellos que, por la inusual incertidumbre que nos producen, se convierten en curiosidades de museos y en la piedra en el zapato de la ciencia. Y es que, si nos imaginamos algo altamente sofisticado, que data de muchos años antes de la Edad de Piedra, nos ponemos a pensar cómo es posible.

En Nueva Delhi y Bangalore encontramos unos de estos maravillosos objetos. Se trata de columnas de acero purísimo, que han sido talladas en diversas ocasiones, se destacan por su datación, que podría considerarse absurda y, sobre todo, sorprenden porque no presentan ni el mínimo rastro de óxido. Misteriosamente, están hechas de hierro, pero tienen un elemento antioxidante en su aleación que aún no ha podido definir la ciencia.

Estas reliquias resultan aún más impactantes si consideramos que apenas hace unos 200 años que nuestra humanidad logró la extracción y purificación del aluminio y escasamente unas décadas desde que logró la purificación del durísimo platino, gracias a hornos de alto punto de fusión. Lo curioso de todo esto es que en Tiahuanaco se encontraron también objetos de platino, cobre y aluminio puros, descubrimiento que en su momento fue un escándalo, pero que se ha ido olvidando con los años.

En China hubo un caso parecido que aún hoy genera asombro: en los años cincuenta, durante la construcción de una escuela, un grupo de obreros encontró la tumba de un guerrero del año 300 d.C., quien tenía como adorno un cinturón de aluminio puro, con un diseño casi moderno. La ciencia de ese entonces se escandalizó y aseveró que tal vez había sido dejado en tiempos más modernos, pero lo maravilloso es que la tumba estaba intacta, nunca había sido saqueada. Además, las pruebas de carbono constataron que tanto la tumba y todos sus objetos, incluyendo el cinturón, databan de más de 1.600 años atrás.

Entonces nos preguntamos: ¿cómo puede existir un cinturón de aluminio puro, cuando la purificación del aluminio es tan moderna?, ¿cómo contradecir el estudio de fechas que realizó la universidad de Nanjing? Aluminio puro solamente se pudo extraer en la exposición universal de París en 1885, toda una novedad para esa época. ¿Cómo entender que existe un objeto que no corresponde con esta realidad?

Estos son apenas algunos de los enigmas que abundan en nuestra historia.




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lunes, 20 de febrero de 2017




Mucho se ha dicho de las apariciones de la Virgen de Fátima, del tercer secreto de Lucía y de lo que ocurrió realmente ese día.

Hace unos años falleció Lucía, la única sobreviviente de los niños de Fátima, pues sus primos murieron poco después del milagro. En ese entonces, ella pertenecía a una familia común, pero ¿cómo llegó a convertirse en religiosa?, ¿cuáles son las dos verdades de las que comúnmente se habla de las apariciones de la Virgen? y ¿cuál es el tercer secreto?

El día de la aparición de la Virgen en Fátima
En Fátima, Portugal, tres niños campesinos, inocentes y libres de la contaminación del diario vivir, se encontraban haciendo sus oficios. Lucía, Jacinta y Francisco cuidaban su ganado cuando vieron un relámpago increíble, más brillante y sorprendente del que jamás hubieran visto. Un evento absolutamente maravilloso, más, cuando el cielo se encontraba despejado y libre de tormentas. Cuando se dieron la vuelta, los tres niños vislumbraron, sobre un árbol de encina, a una señora bellísima, vestida de blanco puro, que les dijo que venía del cielo y que esperaba verlos de vuelta el siguiente mes, el día 13. Les dijo otras cosas, pero ellos nunca las revelaron. Al siguiente mes, cuando volvieron a presenciar la aparición de la Virgen, les contó otros tres secretos y les pidió asistir nuevamente el siguiente mes. Desafortunadamente, los niños no pudieron, porque fueron encerrados y amenazados para que revelaran los secretos. Lo cierto es que la Virgen prometió a los niños que en la sexta y última aparición haría un milagro que todos presenciarían; y así fue: el 13 de octubre de 1917 se reunieron setenta mil personas para ver lo prometido: la “Danza del Sol”.

El primero de los secretos fue que la Virgen les dijo que la guerra mundial (la primera) acabaría pronto, luego, parecía que el sol se moviera de un lado a otro y en ocasiones daba la impresión de que hubiera dos soles.

Al poco tiempo, los dos primos de Lucía murieron de gripe, y ella quedó como la única custodia de los secretos de la Virgen. Después, entró a una orden religiosa, principalmente, porque no sabía leer ni escribir, razón por la que las apariciones de Fátima tomaron un lenguaje y un sesgo acomodados. No es malo decirlo ni es un delito, sor Lucía escribió seis cortos libros de sus memorias, todos corregidos y autorizados por sus confesores y superiores de orden. De aquí nacieron las dos versiones de Fátima: la primera: las charlas de Lucía adolescente y las narraciones de Francisco y Jacinta, crónicas de época recogidas por varias personas y con comentarios reales de los protagonistas que quedaron en la memoria de muchos. La segunda: la que escribió Lucía veinte años más tarde, con todos los filtros, intervenciones, correcciones, añadidos y recortes de sus superiores. Una versión “depurada” y convenientemente corregida que, de todas formas, no ha pasado inadvertida por serios investigadores.

Lo primero que analizaron los expertos alrededor del mundo fue la conocida “Danza del Sol”, que vieron más de setenta mil personas y que es casi imposible que haya sido de común acuerdo o una sugestión colectiva. Los análisis de la danza concuerdan en que el evento es idéntico a las apariciones o avistamientos certificados de ovnis. Es una danza de uno o dos discos brillantes que se desplazan a velocidades fantásticas en el cielo y que crean un juego de luces.

Otro fenómeno muy estudiado de Fátima es que muchos testigos afirmaron que la ropa mojada de muchos se secó, lo mismo que el barro y la tierra. Esto coincide con apariciones de ovnis que han sucedido en otras ocasiones, principalmente, después de 1960. En aquella época no había tantas ni tan frecuentes, pero después de 1945 han sido muchas y con características muy similares a las de Fátima.

Los niños guardaron los secretos de la Virgen bajo extremo rigor, aun cuando fueron amenazados de muerte. Pero algunos comentarios se filtraron, como que el manto era tan claro y brillante que parecía hecho de luz, y que únicamente se podía vislumbrar con detalle la cara de la Virgen.

Fue muy inquietante en su momento que el primer escrito de Lucía, realizado en 1927, haya sido leído en primera instancia por sus confesores y, acto seguido, quemado en su presencia, en el Santuario de las Apariciones de Pontevedra. En 1941, Lucía escribió otro intento de sus memorias, en el que narraba los dos primeros secretos: el fin de la Primera Guerra Mundial y el inicio de la Segunda, con su fracaso, y la disolución de la Unión Soviética.

Lucía fue muy reacia a narrar el tercer secreto y, aunque lo escribió a finales de la Segunda Guerra Mundial, pidió que no se diera a conocer sino hasta después de 1960. Fue hasta el año 2000 que se dio a conocer y, según la interpretación del cardenal Ratzinger, era la premonición del atentado que sufrió Su Santidad en 1981.

Muchos quedaron decepcionados con la interpretación de este último secreto, ya que se hablaba del Apocalipsis y de la proliferación de armas. Otros decían que Lucía hacía alusión al último Papa. Realmente, son especulaciones; nunca se conoció la verdad. Lucía murió en el más absoluto aislamiento, pues llevaba consigo un secreto que no agradaba a sus superiores. De hecho, algunas personas muy allegadas a la madre Lucía decían que lo que se había publicado no era cierto, que era un fraude planeado y manipulado.

El tercer secreto tendría que ver con las profundas variaciones en la vida religiosa, en el final de los enigmas religiosos tradicionales y en el retorno de la verdad venida desde el cielo. Todo fue mandado a quemar, por ignorancia y por miedo a lo desconocido.

Recordemos que Jesús decía: “Mi reino no es de este mundo”, y tenía razón. Ni Jesús ni su santísima Madre eran de este mundo, eran seres superiores, venidos de las estrellas. Eran guías espirituales llegados para el avance de la humanidad.

Todo esto es muy elevado y solo pueden entenderlo quienes, en su memoria de todos los tiempos, registran en el corazón esta verdad irrefutable.




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viernes, 17 de febrero de 2017




Antes de abordar el tema, tenemos que definir qué es el matrimonio en sí. En toda la extensión del término, es algo muy profundo que involucra sentimientos, confianza y deseos por parte de la pareja.

Ahora bien, en el sentido energético, un matrimonio es la unión sexual completa entre una pareja, esto quiere decir, que cada vez que una pareja tiene relaciones sexuales, quedan unidos energéticamente de por vida. Por esto mismo, cada vez es más común ver jóvenes de 20 a 25 años con hasta veinte o más matrimonios, una tendencia que crece a gran velocidad.

Dada esta creciente situación, se ven también muchos casos de embarazos adolescentes, en los que los jóvenes, por presión social o familiar, deciden casarse y “responder”, pero, desafortunadamente, esto se convierte en un compromiso obligatorio, lo que conlleva a separarse o vivir en el conflicto. También ocurre que no están unidos con la energía del amor y de sentimientos propios entre la pareja, sino por un sentido de responsabilidad implantado.

Los padres deben ser muy comprensivos, responsabilizarlos y estar allí para ellos, pero no deben intervenir. Los adolescentes necesitan afrontar esta situación, pues muchas veces creen que todo lo pueden, que son invencibles e invulnerables, así que, si siempre reciben una mano de ayuda, piensan que lo merecen y que es lo justo. Este extremo no es bueno, los padres deben guiar a sus hijos sin perjudicarlos, sin impedirles el desarrollo personal por el afán de que no pasen dificultades o sufrimientos. Ayudar no es solamente sentirse bueno y generoso, es, en esencia, ver que el otro es autosuficiente, que se aprecia y que tiene un bienestar permanente.

Los embarazos de jóvenes son difíciles de sobrellevar, pero tenemos que observar en nosotros la fortaleza de ser duros y amorosos al mismo tiempo.




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miércoles, 8 de febrero de 2017





Muchas personas asumen que la personalidad no puede cambiarse porque consideran que es el reflejo del yo interno y, por lo tanto, inmejorable; y afirman que debería aceptarse tal como es. Esta es una actitud derrotista, porque, aunque nuestras características físicas poco se pueden cambiar, como la estatura o el tamaño de los pies, la personalidad sí es modificable.

Las personas tienden a enfocarse en sus defectos físicos, como arquearse si son muy altos o esconder constantemente los pies si los creen demasiado grandes, pero, desafortunadamente, esta conducta solo atrae más atención sobre el particular comportamiento, haciendo que se sienta aun más consciente de aquello que quiere ocultar.

Tenemos que saber que la mayoría de características de la personalidad se van adquiriendo con el tiempo y es por esta misma razón que se pueden cambiar o eliminar, como pasa con la irritabilidad, la pereza o la impaciencia. Es cuando debemos abrir bien los ojos y estudiarnos a fondo, entender cómo es nuestra personalidad, para así tomar las oportunidades culturales y educativas que nos da la vida y lograr regularnos y guiarnos a nosotros mismos.

Esta mayor comprensión de nuestra personalidad nos llevará a entender mejor el comportamiento de quienes nos rodean, de comprender cómo nuestra conducta los afecta, y viceversa.

Sin darnos cuenta, habremos logrado establecer mejores relaciones humanas al llevarnos mejor con nuestros semejantes.

Algunos elementos que ayudan en este proceso:
Arreglo personal
Porte y manera de comportarse
Iniciativa e interés
Expresión verbal
Sentido de adaptación
Capacidad profesional
Capacidad para progresar
Timbre de voz y facilidad de palabra
Aspecto agradable
Capacidad de atención
Capacidad de exponer ideas
Capacidad de raciocinio
Estabilidad emocional
Confianza en sí mismo
Simpatía
Entusiasmo
Aptitudes personales



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martes, 7 de febrero de 2017



Debemos aclarar, con mucha precisión, que las construcciones y edificaciones encontradas en la superficie de Marte y de la Luna no son más que ruinas y no se encuentran habitadas actualmente.

No debemos equivocarnos en este aspecto, pues, a pesar de haber sido habitadas en algún momento, esto fue hace miles de miles de años y lo que se conserva es apenas un vestigio de su original grandeza. Es como si habláramos de las pirámides de Egipto o Tiahuanaco. Ahora bien, podemos afirmar que la gente del espacio las visita, más no son habitantes de estos lugares.

Todo lo anterior lo podemos asegurar, pues su vejez y deterioro han podido confirmar que se trata de ruinas, a pesar de no haberlas podido datar con exactitud.

Hace un tiempo, la Nasa concedió una rueda de prensa en la que mostraron la “cara” encontrada en Marte: una pieza muy particular que, a pesar de haber sido ampliamente retocada para modificarle la simetría y alejarla de una figura humana, la gente la reconoció y vio, además, su gran parecido con la cara de Jesús.

Han comparado con frecuencia lo que se ha encontrado en Marte, lo poco que se ha filtrado en la prensa y las pocas fotografías que han salido a la luz, con las antiguas construcciones que hoy se pueden encontrar en Irán, de la antigua Mesopotamia, de los famosos sumerios, de la civilización acadia, y han encontrado que son muy parecidas, concretamente, hay unas ruinas en Irán conocidas como el “Palacio de Sasanian”, muy similares a las de Marte.

¿Coincidencia? ¿Tenían acaso los antiguos persas alguna relación con los extraterrestres? Es un tema muy polémico y son difíciles las pruebas porque todo se ha ocultado.




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lunes, 6 de febrero de 2017



Estamos en una época maravillosa, llena de avances y descubrimientos, en un momento ideal cuando los velos de los grandes secretos de la historia se levantan y entendemos verdaderamente el origen del conocimiento en nuestro pasado.

Personajes de todo el mundo han descubierto grandes misterios de la Antigüedad descritos en los libros sagrados. Muchos de ellos se han dedicado a estudiar específicamente el Mahabharata y han encontrado conocimientos maravillosos. Este es el caso del doctor Prabhu, gran figura de la informática y la tecnología en India, que ha dictado una serie de conferencias interesantes acerca de la avanzada tecnología que se describe en estos escritos sagrados y que fueron recopiladas bajo el nombre de ‘La alta tecnología en la literatura sánscrita antigua’.

En estas conferencias habla de descripciones detalladas de naves espaciales y de propulsores nucleares, de periodos de hace cientos de miles de años, épocas que denomina como Pre-Mahabharata. En sus conferencias también nombra al gran maestro Subbaraya Shastry, que existió en los inicios de siglo XX y quien entraba en estado de samadi para narrar lo que aprendía de grandes maestros del exterior, de seres espirituales estelares. Lo curioso de este maestro hindú es que hablaba tal como se escribieron los libros antiguos, en versos llamados “slokas”, y narró cosas tan maravillosas, que en la época eran simplemente inimaginables, como naves, aviones y astronautas.

Desafortunadamente, los textos de Shantry han sido tergiversados con la historia, han sido modificados y mal traducidos, desviando sus narraciones a crónicas de guerra. Pero no hay que confundir el mensaje original: en sus narraciones, Shantry habló claramente de antigravedad, de pilotos remotos y automáticos, de naves compactas, de fabricación detallada, de ensamblaje y aleación para las naves en plato; habló también de la propulsión “por vacío” y de muchos otros elementos tecnológicos.

Existen más de tres mil versos que se conservan en la Biblioteca Real de Nepal, en un sánscrito arcaico, difícil de leer, pero que grandes personajes, como el doctor Prabhu, están tratando de entender.



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viernes, 3 de febrero de 2017



En el 2013, en las islas Azores de Portugal, fue descubierta una pirámide maravillosa y perfecta. La misteriosa construcción fue hallada por el dueño de un yate que paseaba por la zona y la descubrió con un radar común y corriente.

Al parecer, la pirámide tiene una altura de 60 metros y una base de 90 x 90 metros, tiene las caras perfectas y están alineadas como las de Egipto. Curiosamente, este no es el primer descubrimiento de la zona, de hecho, el Gobierno de Portugal ya se había pronunciado sobre construcciones en la isla de Pico y en el resto de las Azores, que evidencian la existencia de una civilización anterior a la nuestra. Su datación aún no ha sido posible, pero apunta a tener miles de miles de años y sus inscripciones antiquísimas todavía no han podido ser descifradas.

Lo increíble es que el archipiélago de las Azores coincide perfectamente con los supuestos límites de Atlántida. Entonces, estaríamos ante la evidencia de la existencia de una civilización anterior, que no encaja con las fechas de la historia y que, según los datos místicos que se tienen del pasado, tendría como característica un territorio continental similar a una isla grande y varias pequeñas.

De lo anterior solo existen relatos y crónicas, como la de Platón, que ha sido muy malentendida, pero lo curioso es que esta pirámide se encuentre en el Atlántico, a más de 1.500 kilómetros de la costa de Portugal. Esa curiosidad nos sitúa en Atlántida y en las leyendas que existen en Islandia y en el Reino Unido, e inclusive en Groenlandia y en Terranova.

La pregunta no es si existió Atlántida, el trabajo es atar cabos y abrir la mente, no negar lo evidente.



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miércoles, 1 de febrero de 2017



Existe en Colombia todo un mundo mágico, fantástico, que ha sido menospreciado por la historia por más de quinientos años. Este es un laberinto de costumbres e historias que se han mezclado o conservado con el pasar de las décadas.

Este mundo del que hablamos es el de los grandes mitos y leyendas indígenas de Colombia. Muchos de ellos los conocemos en la modernidad, otros se han perdido en la historia; varios son originarios de esta tierra, mientras que algunos son fusiones de las costumbres españolas o tienen elementos multiculturales, por lo que la línea divisoria se vuelve borrosa e indescifrable.

Están aquellos que solo quedan en la memoria de los ancianos de las tribus, hombres y mujeres que se están llevando a su tumba todo este exquisito conocimiento, y con él, la sabiduría de la medicina natural, con su clasificación específica de plantas y animales. Los mitos están muriendo, narraciones tan hermosas, que pertenecen a nuestra tierra, que son de la costa, del sur, de la selva, de los llanos y del altiplano.

Afortunadamente para nuestra cultura, muchos de los mitos se han salvado y hoy tenemos la suerte de conocerlos y analizarlos, tarea que no es fácil, ya que hay que comprender de antemano de dónde vienen cada una de estas fascinantes narraciones. La ‘Patasola’, por ejemplo, está mezclada con la historia del ‘Patetarro’ español, de origen celta, y que es muy común en nuestros Andes, principalmente, en Antioquia y Tolima.

La mayoría de los mitos de los indígenas han desaparecido, apenas si oímos algunos nombres y conceptos en ciudades o construcciones, pero la mayor parte de la población ni siquiera entiende estas referencias. Algunos ejemplos claves son:

  • El nombre de la ciudad de Cali viene de Calima, de los indígenas de Pasto.
  • El edificio Nemqueteba viene de uno de los nombres de Bochica.
  • La ciudad de Chía es un término chibcha que significa “Luna”.
  • Muzo llega de los indígenas muzos.
  • Fontibón viene del cacique Jontión.

Todos los mitos indígenas son bellísimos, pues mezclan diversos conceptos, como la existencia de los elementales, los registros mentales ancestrales y figuras en las que encontramos tanto el mundo astral como el físico. De los mitos más reconocidos que tratan estos temas están: el ‘Mohán’, la ‘Madremonte’, la ‘Patasola’, el ‘Judío errante’, el ‘Tunjo de oro’, la ‘Llorona’, el ‘Cura descabezado’, la ‘Candileja’, el ‘Ánima sola’, la ‘Mano peluda’; y también tradiciones hermosas como la ‘Madre Mar’, de los kogis; ‘Yuruparí’, el gran señor del Vaupés; y la relación de las civilizaciones extraterrestres con Bochica, el maestro de los chibchas.

Cada grupo lingüístico, cada pequeña civilización, está llena de conocimiento, con raíces y explicaciones ocultas; en cada historia está guardada la sabiduría ancestral de la gente que ocupó estas tierras, como los chibchas, los tayronas, los caribes, los quimbayas, los calimas y los cunas, los paeces y guambianos, los quillacingas y pastos, los panches y pijaos, los guahíbos, los tukanos y los huitotos, y también los sibundoyes. Son miles las tribus y los grupos lingüísticos, con variaciones inimaginables de alfabetos y lenguajes. Ellos también nos hablan del espíritu de las plantas, del alma de la selva, de los ángeles de los bosques, de los custodios de los manantiales, de los genios de los ríos, de las hadas de las montañas, de los espantos poderosos creados por la mente, de las fiestas culturales de los niños de la selva, y de la ecología, que consiste en fundirse con el espacio.



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lunes, 30 de enero de 2017



El Día de las Madres, que alrededor del mundo se celebra el segundo domingo del mes de mayo, es una fecha maravillosa, cuando se rinde un homenaje emocionado a las madres, a las que viven y a las que reposan en la dulce paz del sueño eterno.

En esta fecha tan especial, se le rinde tributo y reconocimiento a la más sagrada de todas las misiones sobre la Tierra, aquella confiada por las leyes divinas exclusivamente a la mujer. Es un momento conmemorativo para demostrar cariño, admiración y respeto a ese ser tan especial que nos dio la vida.

Muchos nos han preguntado dónde y por qué se originó esta celebración. Aunque aún existen muchas versiones, la narración oficial cuenta que fue ideada por una mujer a principios de 1900 en Estados Unidos.

Anne Jarvis, dama norteamericana devota a su madre, perdió a su amada progenitora en el año 1905. Tras dos años de profunda tristeza por su pérdida y sintiéndose completamente acongojada en el aniversario de su muerte, Anne decidió llamar a sus amigos más cercanos e invitarlos a su hogar con el fin de rendir tributo de amor filial al recuerdo de su amada madre y, de esa forma, lograr también un consuelo para su abatido espíritu.

De esa reunión y celebración nació la idea del Día de la Madre, dedicado a exaltar la gran misión de la mujer: la maternidad. Después de mucho insistir, en el año 1914, Anne logró convencer al presidente de Estados Unidos, Woodrow Wilson, de declarar una fiesta nacional el segundo domingo de mayo.



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